Guardiola se deja tentar por Italia para dirigir su selección

Pep Guardiola se ha convertido en el sueño del fútbol italiano para guiar su selección, y él de momento no ha dicho que no, se ha dejado tentar y se lo está pensando. Era un rumor desde hace meses, pero solo esta semana ha adquirido visos de realidad porque al menos ya habido una oferta formal, y lo relevante es que el exentrenador del City no la ha rechazado de entrada. Porque lo cierto es que había dejado el club británico con un anuncio muy serio de que quería tomarse una temporada sabática y estar con su familia: “No hay planes para entrenar por un tiempo. De lo contrario, estaría aquí. Necesito dar un paso atrás”, dijo en mayo. La decisión se espera en breve, en los próximos días.

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 El exentrenador del City, que había anunciado un año sabático, ha aceptado al menos pensar la oferta de la ‘azzurra’, que necesita un revulsivo tras perderse tres mundiales consecutivos  

Pep Guardiola se ha convertido en el sueño del fútbol italiano para guiar su selección, y él de momento no ha dicho que no, se ha dejado tentar y se lo está pensando. Era un rumor desde hace meses, pero solo esta semana ha adquirido visos de realidad porque al menos ya habido una oferta formal, y lo relevante es que el exentrenador del City no la ha rechazado de entrada. Porque lo cierto es que había dejado el club británico con un anuncio muy serio de que quería tomarse una temporada sabática y estar con su familia: “No hay planes para entrenar por un tiempo. De lo contrario, estaría aquí. Necesito dar un paso atrás”, dijo en mayo. La decisión se espera en breve, en los próximos días.

Todo comenzó el lunes cuando la prensa italiana reveló que Paolo Maldini, nuevo director técnico de la federación nacional, viajó el fin de semana a Barcelona con su mano derecha, Leonardo, para presentar su propuesta a Guardiola. Italia, cuatro veces campeona del mundo pero que se ha perdido ya los tres últimos mundiales y ha tenido siete técnicos desde 2014, ha vivido este verano con una depresión colectiva y es consciente de que su fútbol necesita un gran revulsivo.

Durante dos días la cuestión no ha tenido confirmación oficial, pero este martes llegó del presidente de la federación italiana, Giovanni Malagò, también nuevo en el cargo. Admitió que fichar a Guardiola, y mencionó su nombre por primera vez, exigiría un fuerte desembolso en las maltrechas arcas de la federación, pero dio a entender que se haría un esfuerzo y el dinero no sería el problema: “Se han hecho excepciones, excepciones que pueden hacerse con el nombre que en estos momentos suena tanto, Pep Guardiola”, señaló. “No está claro que esto vaya a salir, pero creo que ha sido justo e importante abrir un diálogo y mantenerlo vivo”, reveló.

La esperanza de que el exbarcelonista, de 55 años, acepte se basa en su debilidad y amor por el calcio ysu relación con Italia, donde jugó en la Roma y el Brescia entre 2001 y 2003 antes de retirarse. “¿Por qué no?“, fue lo que contestó en un acto público en 2018 en Trento cuando le preguntaron si algún día podría volver a ser entrenador en Italia y que se ha vuelto a recordar estos días.

Las posibilidades también se fundamentan en el hecho de que Guardiola ya ha ganado todo en el banquillo de clubes en tres países, con el Barcelona, el Bayern de Múnich y el City, donde ha pasado 10 años y ha obtenido 20 títulos. La selección azzurra y el reto de refundarla de arriba a abajo supone un nuevo desafío que quizá estimule a Guardiola y la federación italiana confía en que, pese a sus buenos propósitos de descanso, el veneno de la pasión por el fútbol surta efecto. Sobre todo porque entrenar a Italia es una buena opción que le permitiría compaginar el trabajo con estar más tiempo con su familia.

La oferta de Maldini, de hecho, incluiría toda la flexibilidad al técnico para facilitar sus desplazamientos e ir y venir a Italia. La propuesta, según las reconstrucciones de la prensa, sería además muy ambiciosa, con un proyecto a largo plazo y todo el margen y la autoridad para intervenir en la federación a todos los niveles. Pensando no solo en la selección, sino en el resto de categorías para sentar las bases de un nuevo sistema y una nueva filosofía en el fútbol italiano. En ese sentido, Guardiola podría elegir a sus colaboradores de confianza y tener su propia red de ojeadores.

Uno de cada tres italianos encuestados lo quieren como técnico

La federación italiana espera una respuesta antes del domingo, aunque no es un secreto que Malagò preferiría tenerla en las próximas horas, antes de este jueves, porque preside la asamblea de la Serie A, la primera categoría de la liga italiana, en la que también estarán Maldini y Leonardo, y le gustaría anunciarlo en esa ocasión.

Por otro lado, no hay mucho tiempo que perder: Italia debe jugar ya en septiembre la Nations League con partidos muy exigentes. El 25 de ese mes se enfrenta a Bélgica; el 28, a Turquía; y el 2 de octubre, a Francia. Quien quiera que sea el nuevo entrenador tendrá que mostrar enseguida sus credenciales, con pocas semanas para preparar su equipo.

Un sondeo de La Gazzetta dello Sport publicado este miércoles, elaborado por SWG, indica que Guardiola es el preferido por uno de cada tres italianos, un 34%, un porcentaje que se eleva al 40% entre aquellos encuestados que declaran seguir asiduamente el fútbol.

Si Guardiola rechaza la oferta, las principales opciones sobre la mesa son Andrea Pirlo, Roberto Mancini y Antonio Conte. Este último, que ya guió la nazionale entre 2014 y 2016 y acaba de dejar el Nápoles tras ganar un scudetto la temporada anterior, es un candidato sólido, pero no el que tiene más posibilidades. Maldini prefiere a Pirlo, su excompañero en el Milan, pero su punto débil es que, pese a ser una leyenda del calcio, tiene pocas tablas como entrenador. Desde 2020 ha pasado por Juventus, el turco Fatih Karagumruk y Sampdoria, y ahora es el técnico del United FC, de Dubái. En cuanto a Mancini, ya dirigió Italia entre 2018 y 2023 y ganó la Eurocopa, pero se marchó repentinamente de mala manera porque prefirió ser entrenador de Arabia Saudí con un sueldo estratosférico (100 millones en cuatro años, aunque fue despedido al cabo de un año), y la polémica no se ha olvidado.

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