El balance de criminalidad del primer semestre de 2026 en Cataluña es positivo. Los delitos descienden un 7,6 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Con excepciones. A ese global positivo, debe precisarse una tendencia: el incremento sostenido de aquellos perpetrados contra la libertad sexual que, en los últimos cuatro años, no han dejado de crecer. También las lesiones y el tráfico de drogas. Preocupa especialmente a los Mossos d’Esquadra, y, por ende, al Departamento de Interior, el aumento de armas de fuego en las calles. Sólo entre enero y junio se han producido 305 incidentes. Entre estos, robos a punta de pistola, o atracos denunciados en los que no ha se ha podido corroborar si se trataba de un arma real o simulada. De ese total, 68 sí han sido tiroteos, que dejan 27 heridos y seis asesinados. Seis, porque en dicho balance no computa el crimen de Marlon , el menor de 15 años al que mataron a disparos en el parque de La Pegaso, en Barcelona, este 2 de julio, y por el que un individuo ya ha ingresado en prisión. Los investigadores barajan que su ejecución podrían haberla perpetrado individuos -las pesquisas siguen abiertas, a la espera de saldarse con más arrestos-, también jóvenes, relacionados con bandas latinas. Los otros seis crímenes con arma de fuego obedecen a ajustes de cuentas entre el crimen organizado. Al menos cuatro de ellos, entre dos organizaciones de Montenegro: Skaljari y Kavak. Es un dato preocupante, porque en todo 2025 los asesinatos a tiros en la comunidad fueron ocho y, en poco más de medio año, se han registrado ya siete. «Lo vinculamos con el crimen organizado, relacionado con la marihuana», ha apuntado este jueves el director de la Policía, Josep Lluís Trapero, para precisar que el 70 por ciento de las intervenidas son armas cortas. Han sido un total de 179 en estos primeros seis meses del año, lo que supone un incremento del 14 por ciento, en comparación con el anterior. No sólo el crimen organizado hace uso de ellas. También la delincuencia ‘tradicional’, ha precisado Trapero: de robos violentos a extorsiones o, simplemente, para intimidar. «Hemos detectado mayor presencia de armas, y un perfil joven», ha indicado, tras detallar los datos recabados por el Cuerpo. Unos datos que excluyen aquellos sucesos vinculados con violencia de doméstica, de género, y suicidios con las mismas. La propuesta de la Generalitat es clara: incrementar las penas por su tenencia ilícita a cuatro o cinco años de prisión, para equipararnos así a territorios vecinos. También por la producción de marihuana a gran escala, para evitar que la comunidad siga siendo un polo de atracción -y actual huerta de Europa- para su cultivo y posterior exportación a países europeos donde llega a triplicar su valor. Situación que -como hace más de una década alertan desde el Cuerpo catalán- conlleva la implantación del crimen organizado y la violencia asociada, incluyendo narcoasaltos y ajustes de cuentas que, en muchas ocasiones, se saldan con incidentes armados. Si bien el balance criminalidad es positivo, más si se compara con los últimos cuatro años, alcanzando el descenso de ilícitos casi el 10 por ciento, sólo durante estos seis meses, en Cataluña se han perpetrado 266.197 delitos. Los más numerosos siguen siendo contra el patrimonio -hurtos y robos- (un total 172.936). Aquellos contra la libertad sexual han aumentado más de un 15 por ciento desde 2022, y durante este primer semestre han sido 2.254 los denunciados en la comunidad. De estos, más de cuatro de cada diez, en el interior de viviendas. También aumentan las lesiones, es decir: la violencia . Han sido casi 10.000 este primer semestre de 2026, y ello supone un incremento de más del nueve por ciento, si se compara con las registradas hace cuatro años. Por el contrario, la cifra de homicidios se mantiene casi estable. Han sido 26 en lo que va de año, frente a los 24 del mismo periodo de 2025. Si se compara con los últimos cuatro años, han descendido casi un 20 por ciento. Ello no quita, como constata la propia Policía catalana, que cada uno de ellos incremente la alarma social, más aún, los que se perpetran a plena luz del día y a disparos, como ocurrió en la calle Balmes durante la visita del Papa a Barcelona, el pasado 10 de junio . Por eso, desde el Govern insisten, en palabras de la ‘consellera’ de Interior, Núria Parlon, en agravar las penas por tenencia ilícita de armas y la producción de marihuana a gran escala. Medidas que pueden no ser efectivas para erradicar los ajustes de cuentas entre el crimen organizado -ejecutados por sicarios-, pero sí pueden servir para evitar su implantación en el territorio porque la legislación España es más laxa que la de otros países de la Unión Europea. El balance de criminalidad del primer semestre de 2026 en Cataluña es positivo. Los delitos descienden un 7,6 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Con excepciones. A ese global positivo, debe precisarse una tendencia: el incremento sostenido de aquellos perpetrados contra la libertad sexual que, en los últimos cuatro años, no han dejado de crecer. También las lesiones y el tráfico de drogas. Preocupa especialmente a los Mossos d’Esquadra, y, por ende, al Departamento de Interior, el aumento de armas de fuego en las calles. Sólo entre enero y junio se han producido 305 incidentes. Entre estos, robos a punta de pistola, o atracos denunciados en los que no ha se ha podido corroborar si se trataba de un arma real o simulada. De ese total, 68 sí han sido tiroteos, que dejan 27 heridos y seis asesinados. Seis, porque en dicho balance no computa el crimen de Marlon , el menor de 15 años al que mataron a disparos en el parque de La Pegaso, en Barcelona, este 2 de julio, y por el que un individuo ya ha ingresado en prisión. Los investigadores barajan que su ejecución podrían haberla perpetrado individuos -las pesquisas siguen abiertas, a la espera de saldarse con más arrestos-, también jóvenes, relacionados con bandas latinas. Los otros seis crímenes con arma de fuego obedecen a ajustes de cuentas entre el crimen organizado. Al menos cuatro de ellos, entre dos organizaciones de Montenegro: Skaljari y Kavak. Es un dato preocupante, porque en todo 2025 los asesinatos a tiros en la comunidad fueron ocho y, en poco más de medio año, se han registrado ya siete. «Lo vinculamos con el crimen organizado, relacionado con la marihuana», ha apuntado este jueves el director de la Policía, Josep Lluís Trapero, para precisar que el 70 por ciento de las intervenidas son armas cortas. Han sido un total de 179 en estos primeros seis meses del año, lo que supone un incremento del 14 por ciento, en comparación con el anterior. No sólo el crimen organizado hace uso de ellas. También la delincuencia ‘tradicional’, ha precisado Trapero: de robos violentos a extorsiones o, simplemente, para intimidar. «Hemos detectado mayor presencia de armas, y un perfil joven», ha indicado, tras detallar los datos recabados por el Cuerpo. Unos datos que excluyen aquellos sucesos vinculados con violencia de doméstica, de género, y suicidios con las mismas. La propuesta de la Generalitat es clara: incrementar las penas por su tenencia ilícita a cuatro o cinco años de prisión, para equipararnos así a territorios vecinos. También por la producción de marihuana a gran escala, para evitar que la comunidad siga siendo un polo de atracción -y actual huerta de Europa- para su cultivo y posterior exportación a países europeos donde llega a triplicar su valor. Situación que -como hace más de una década alertan desde el Cuerpo catalán- conlleva la implantación del crimen organizado y la violencia asociada, incluyendo narcoasaltos y ajustes de cuentas que, en muchas ocasiones, se saldan con incidentes armados. Si bien el balance criminalidad es positivo, más si se compara con los últimos cuatro años, alcanzando el descenso de ilícitos casi el 10 por ciento, sólo durante estos seis meses, en Cataluña se han perpetrado 266.197 delitos. Los más numerosos siguen siendo contra el patrimonio -hurtos y robos- (un total 172.936). Aquellos contra la libertad sexual han aumentado más de un 15 por ciento desde 2022, y durante este primer semestre han sido 2.254 los denunciados en la comunidad. De estos, más de cuatro de cada diez, en el interior de viviendas. También aumentan las lesiones, es decir: la violencia . Han sido casi 10.000 este primer semestre de 2026, y ello supone un incremento de más del nueve por ciento, si se compara con las registradas hace cuatro años. Por el contrario, la cifra de homicidios se mantiene casi estable. Han sido 26 en lo que va de año, frente a los 24 del mismo periodo de 2025. Si se compara con los últimos cuatro años, han descendido casi un 20 por ciento. Ello no quita, como constata la propia Policía catalana, que cada uno de ellos incremente la alarma social, más aún, los que se perpetran a plena luz del día y a disparos, como ocurrió en la calle Balmes durante la visita del Papa a Barcelona, el pasado 10 de junio . Por eso, desde el Govern insisten, en palabras de la ‘consellera’ de Interior, Núria Parlon, en agravar las penas por tenencia ilícita de armas y la producción de marihuana a gran escala. Medidas que pueden no ser efectivas para erradicar los ajustes de cuentas entre el crimen organizado -ejecutados por sicarios-, pero sí pueden servir para evitar su implantación en el territorio porque la legislación España es más laxa que la de otros países de la Unión Europea.
El balance de criminalidad del primer semestre de 2026 en Cataluña es positivo. Los delitos descienden un 7,6 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Con excepciones. A ese global positivo, debe precisarse una tendencia: el incremento sostenido de aquellos perpetrados … contra la libertad sexual que, en los últimos cuatro años, no han dejado de crecer. También las lesiones y el tráfico de drogas. Preocupa especialmente a los Mossos d’Esquadra, y, por ende, al Departamento de Interior, el aumento de armas de fuego en las calles. Sólo entre enero y junio se han producido 305 incidentes. Entre estos, robos a punta de pistola, o atracos denunciados en los que no ha se ha podido corroborar si se trataba de un arma real o simulada. De ese total, 68 sí han sido tiroteos, que dejan 27 heridos y seis asesinados.
Seis, porque en dicho balance no computa el crimen de Marlon, el menor de 15 años al que mataron a disparos en el parque de La Pegaso, en Barcelona, este 2 de julio, y por el que un individuo ya ha ingresado en prisión. Los investigadores barajan que su ejecución podrían haberla perpetrado individuos -las pesquisas siguen abiertas, a la espera de saldarse con más arrestos-, también jóvenes, relacionados con bandas latinas. Los otros seis crímenes con arma de fuego obedecen a ajustes de cuentas entre el crimen organizado. Al menos cuatro de ellos, entre dos organizaciones de Montenegro: Skaljari y Kavak.
Es un dato preocupante, porque en todo 2025 los asesinatos a tiros en la comunidad fueron ocho y, en poco más de medio año, se han registrado ya siete. «Lo vinculamos con el crimen organizado, relacionado con la marihuana», ha apuntado este jueves el director de la Policía, Josep Lluís Trapero, para precisar que el 70 por ciento de las intervenidas son armas cortas. Han sido un total de 179 en estos primeros seis meses del año, lo que supone un incremento del 14 por ciento, en comparación con el anterior.
No sólo el crimen organizado hace uso de ellas. También la delincuencia ‘tradicional’, ha precisado Trapero: de robos violentos a extorsiones o, simplemente, para intimidar. «Hemos detectado mayor presencia de armas, y un perfil joven», ha indicado, tras detallar los datos recabados por el Cuerpo. Unos datos que excluyen aquellos sucesos vinculados con violencia de doméstica, de género, y suicidios con las mismas.
La propuesta de la Generalitat es clara: incrementar las penas por su tenencia ilícita a cuatro o cinco años de prisión, para equipararnos así a territorios vecinos. También por la producción de marihuana a gran escala, para evitar que la comunidad siga siendo un polo de atracción -y actual huerta de Europa- para su cultivo y posterior exportación a países europeos donde llega a triplicar su valor. Situación que -como hace más de una década alertan desde el Cuerpo catalán- conlleva la implantación del crimen organizado y la violencia asociada, incluyendo narcoasaltos y ajustes de cuentas que, en muchas ocasiones, se saldan con incidentes armados.
Si bien el balance criminalidad es positivo, más si se compara con los últimos cuatro años, alcanzando el descenso de ilícitos casi el 10 por ciento, sólo durante estos seis meses, en Cataluña se han perpetrado 266.197 delitos. Los más numerosos siguen siendo contra el patrimonio -hurtos y robos- (un total 172.936). Aquellos contra la libertad sexual han aumentado más de un 15 por ciento desde 2022, y durante este primer semestre han sido 2.254 los denunciados en la comunidad. De estos, más de cuatro de cada diez, en el interior de viviendas.
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También aumentan las lesiones, es decir: la violencia. Han sido casi 10.000 este primer semestre de 2026, y ello supone un incremento de más del nueve por ciento, si se compara con las registradas hace cuatro años. Por el contrario, la cifra de homicidios se mantiene casi estable. Han sido 26 en lo que va de año, frente a los 24 del mismo periodo de 2025. Si se compara con los últimos cuatro años, han descendido casi un 20 por ciento. Ello no quita, como constata la propia Policía catalana, que cada uno de ellos incremente la alarma social, más aún, los que se perpetran a plena luz del día y a disparos, como ocurrió en la calle Balmes durante la visita del Papa a Barcelona, el pasado 10 de junio.
Por eso, desde el Govern insisten, en palabras de la ‘consellera’ de Interior, Núria Parlon, en agravar las penas por tenencia ilícita de armas y la producción de marihuana a gran escala. Medidas que pueden no ser efectivas para erradicar los ajustes de cuentas entre el crimen organizado -ejecutados por sicarios-, pero sí pueden servir para evitar su implantación en el territorio porque la legislación España es más laxa que la de otros países de la Unión Europea.
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