El chiringuito ha dejado de ser únicamente el refugio informal donde aliviar una jornada de playa con unas sardinas, una cerveza fría o una paella compartida de dudosa calidad. Sin renunciar a la arena, la brisa y las sobremesas sin reloj, algunos establecimientos han elevado la cocina a pie de mar hasta convertirla en un motivo gastronómico suficiente para emprender una visita playera.Cataluña ha situado cuatro locales entre los 25 mejores de España de la lista Best Chiringuito 2026, elaborada por Tapas Magazine que edita Forbes: Kauai Gavà Mar, en Gavà; Punta Roca, en Castelldefels; Xiringuito Escribà, en Barcelona, y La Pelosa, en Roses. Cuatro maneras distintas de entender el verano mediterráneo , desde el establecimiento urbano nacido con la transformación olímpica de Barcelona hasta el restaurante escondido en una cala del Cap de Creus.La selección valora no solo la cocina, sino también la personalidad, el servicio y el entorno de unos negocios que han convertido la comida frente al mar en una experiencia gastronómica completa. Los cuatro representantes catalanes comparten el protagonismo de los arroces, el pescado, el marisco y la despensa mediterránea, aunque cada uno los interpreta con un paisaje y un público diferentes.Xiringuito Escribà, un clásico olímpicoEl más veterano es Xiringuito Escribà, situado frente a la playa del Bogatell. Abrió en 1992, el año en que los Juegos Olímpicos reconciliaron Barcelona con su litoral y transformaron las antiguas playas industriales en uno de los grandes espacios públicos de la ciudad . Joan Escribà, heredero de una familia estrechamente vinculada a la pastelería barcelonesa, levantó allí un restaurante de playa cuya fama se ha construido, sobre todo, alrededor de los arroces. Producto fresco, respeto por el recetario tradicional y una presentación reconocible han permitido que el local mantenga durante más de tres décadas una clientela en la que conviven visitantes y barceloneses.Los arroces y la cocina marinera continúan siendo la columna vertebral de la casa , acompañados por tapas, pescado y unos postres que recuerdan inevitablemente la tradición pastelera de los Escribà. Es, de los cuatro elegidos, el que mejor representa la transformación del antiguo chiringuito en restaurante urbano de primera línea.Kauai Gavà Mar, huerto, brasa y sobremesa junto a las dunasA pocos kilómetros de Barcelona, Kauai Gavà Mar explota una relación más relajada con el litoral . Su gran terraza, situada bajo una frondosa pineda junto a la playa y las dunas de Gavà, permite alternar la comida, la copa y una sobremesa que puede prolongarse mientras cae la tarde.La propuesta creada por el chef y empresario Óscar Manresa , combina tapas y platos de corte mediterráneo elaborados, en parte, con productos procedentes de un huerto propio y de la proximidad del Parque Agrícola del Baix Llobregat. En su cocina aparecen la ensaladilla rusa, los camarones fritos, las albóndigas con sepia, los arroces caldosos, la fideuá y las verduras, además de una brasa de carbón que durante el verano concede especial protagonismo a pescados como las sardinas.Kauai responde a la evolución del chiringuito hacia un espacio polivalente , capaz de acoger una comida familiar, una reunión de amigos o una copa de tardeo frente al Mediterráneo. Restaurante y ambiente playero comparten escenario sin que la cocina quede relegada a un papel secundario.Punta Roca, brasas entre el Garraf y el marEn el extremo meridional de la playa de Castelldefels, junto a Port Ginesta y a los pies del macizo del Garraf, Punta Roca convierte Cala Ginesta en un pequeño escenario mediterráneo . El establecimiento, impulsado por el grupo Tibu-ron, nació como un restaurante abierto sobre una plataforma prácticamente pegada al agua, a la que se accede por la arena de la playa.La carta se mueve entre las tapas, el marisco, los pescados de lonja y las carnes, con numerosas preparaciones a la brasa . Los arroces completan una oferta concebida para compartir y para alargar la comida en una terraza con vistas directas al mar.Su personalidad reside precisamente en esa mezcla menos convencional. Punta Roca no limita el chiringuito al pescado y la paella , sino que incorpora piezas de carne, fuego, coctelería y una estética que remite a los restaurantes de playa de destinos más exóticos, aunque con producto y alma mediterráneos.La Pelosa, cocina marinera en el Cap de CreusLa representación gerundense llega de la mano de La Pelosa, ubicada en una cala protegida por el cabo Norfeu, dentro del Parque Natural del Cap de Creus. Llegar hasta allí requiere recorrer una pista sin asfaltar, aunque el aislamiento forma parte de su atractivo, como ocurre en Punta Roca . También es habitual que algunos clientes accedan por mar y fondeen sus embarcaciones en la cala. El restaurante está dirigido por una familia con una larga trayectoria hostelera en la zona. Juan Gómez e Isabel Alvaz estuvieron durante décadas al frente de Cala Jóncols antes de iniciar en 2006 una nueva etapa en Cala Pelosa, cerca de Cala Montjoi y del antiguo elBulli. Su carta está también directamente vinculada al territorio. Anchoas de Roses, mejillones de roca, almejas salteadas, frituras, pescado fresco de la bahía y arroces concentran la esencia de una cocina marinera que encuentra en el paisaje su mejor comedor en la línea de lo que el maestro Josep Pla dejó dicho sobre la gastronomía: es el paisaje en el plato. El establecimiento dispone de diferentes espacios y terrazas desde los que contemplar la cala y el perfil del Cap de Creus.Los cuatro elegidos demuestran que bajo la palabra chiringuito caben realidades muy distintas. Puede ser un clásico de la Barcelona olímpica, una terraza entre las dunas metropolitanas, un restaurante de brasas junto al comienzo del Garraf o una casa marinera escondida en una cala salvaje. Los une el Mediterráneo, pero también la convicción de que comer junto al mar no obliga a renunciar a una cocina con identidad y a la calidad gastronómica . El chiringuito ha dejado de ser únicamente el refugio informal donde aliviar una jornada de playa con unas sardinas, una cerveza fría o una paella compartida de dudosa calidad. Sin renunciar a la arena, la brisa y las sobremesas sin reloj, algunos establecimientos han elevado la cocina a pie de mar hasta convertirla en un motivo gastronómico suficiente para emprender una visita playera.Cataluña ha situado cuatro locales entre los 25 mejores de España de la lista Best Chiringuito 2026, elaborada por Tapas Magazine que edita Forbes: Kauai Gavà Mar, en Gavà; Punta Roca, en Castelldefels; Xiringuito Escribà, en Barcelona, y La Pelosa, en Roses. Cuatro maneras distintas de entender el verano mediterráneo , desde el establecimiento urbano nacido con la transformación olímpica de Barcelona hasta el restaurante escondido en una cala del Cap de Creus.La selección valora no solo la cocina, sino también la personalidad, el servicio y el entorno de unos negocios que han convertido la comida frente al mar en una experiencia gastronómica completa. Los cuatro representantes catalanes comparten el protagonismo de los arroces, el pescado, el marisco y la despensa mediterránea, aunque cada uno los interpreta con un paisaje y un público diferentes.Xiringuito Escribà, un clásico olímpicoEl más veterano es Xiringuito Escribà, situado frente a la playa del Bogatell. Abrió en 1992, el año en que los Juegos Olímpicos reconciliaron Barcelona con su litoral y transformaron las antiguas playas industriales en uno de los grandes espacios públicos de la ciudad . Joan Escribà, heredero de una familia estrechamente vinculada a la pastelería barcelonesa, levantó allí un restaurante de playa cuya fama se ha construido, sobre todo, alrededor de los arroces. Producto fresco, respeto por el recetario tradicional y una presentación reconocible han permitido que el local mantenga durante más de tres décadas una clientela en la que conviven visitantes y barceloneses.Los arroces y la cocina marinera continúan siendo la columna vertebral de la casa , acompañados por tapas, pescado y unos postres que recuerdan inevitablemente la tradición pastelera de los Escribà. Es, de los cuatro elegidos, el que mejor representa la transformación del antiguo chiringuito en restaurante urbano de primera línea.Kauai Gavà Mar, huerto, brasa y sobremesa junto a las dunasA pocos kilómetros de Barcelona, Kauai Gavà Mar explota una relación más relajada con el litoral . Su gran terraza, situada bajo una frondosa pineda junto a la playa y las dunas de Gavà, permite alternar la comida, la copa y una sobremesa que puede prolongarse mientras cae la tarde.La propuesta creada por el chef y empresario Óscar Manresa , combina tapas y platos de corte mediterráneo elaborados, en parte, con productos procedentes de un huerto propio y de la proximidad del Parque Agrícola del Baix Llobregat. En su cocina aparecen la ensaladilla rusa, los camarones fritos, las albóndigas con sepia, los arroces caldosos, la fideuá y las verduras, además de una brasa de carbón que durante el verano concede especial protagonismo a pescados como las sardinas.Kauai responde a la evolución del chiringuito hacia un espacio polivalente , capaz de acoger una comida familiar, una reunión de amigos o una copa de tardeo frente al Mediterráneo. Restaurante y ambiente playero comparten escenario sin que la cocina quede relegada a un papel secundario.Punta Roca, brasas entre el Garraf y el marEn el extremo meridional de la playa de Castelldefels, junto a Port Ginesta y a los pies del macizo del Garraf, Punta Roca convierte Cala Ginesta en un pequeño escenario mediterráneo . El establecimiento, impulsado por el grupo Tibu-ron, nació como un restaurante abierto sobre una plataforma prácticamente pegada al agua, a la que se accede por la arena de la playa.La carta se mueve entre las tapas, el marisco, los pescados de lonja y las carnes, con numerosas preparaciones a la brasa . Los arroces completan una oferta concebida para compartir y para alargar la comida en una terraza con vistas directas al mar.Su personalidad reside precisamente en esa mezcla menos convencional. Punta Roca no limita el chiringuito al pescado y la paella , sino que incorpora piezas de carne, fuego, coctelería y una estética que remite a los restaurantes de playa de destinos más exóticos, aunque con producto y alma mediterráneos.La Pelosa, cocina marinera en el Cap de CreusLa representación gerundense llega de la mano de La Pelosa, ubicada en una cala protegida por el cabo Norfeu, dentro del Parque Natural del Cap de Creus. Llegar hasta allí requiere recorrer una pista sin asfaltar, aunque el aislamiento forma parte de su atractivo, como ocurre en Punta Roca . También es habitual que algunos clientes accedan por mar y fondeen sus embarcaciones en la cala. El restaurante está dirigido por una familia con una larga trayectoria hostelera en la zona. Juan Gómez e Isabel Alvaz estuvieron durante décadas al frente de Cala Jóncols antes de iniciar en 2006 una nueva etapa en Cala Pelosa, cerca de Cala Montjoi y del antiguo elBulli. Su carta está también directamente vinculada al territorio. Anchoas de Roses, mejillones de roca, almejas salteadas, frituras, pescado fresco de la bahía y arroces concentran la esencia de una cocina marinera que encuentra en el paisaje su mejor comedor en la línea de lo que el maestro Josep Pla dejó dicho sobre la gastronomía: es el paisaje en el plato. El establecimiento dispone de diferentes espacios y terrazas desde los que contemplar la cala y el perfil del Cap de Creus.Los cuatro elegidos demuestran que bajo la palabra chiringuito caben realidades muy distintas. Puede ser un clásico de la Barcelona olímpica, una terraza entre las dunas metropolitanas, un restaurante de brasas junto al comienzo del Garraf o una casa marinera escondida en una cala salvaje. Los une el Mediterráneo, pero también la convicción de que comer junto al mar no obliga a renunciar a una cocina con identidad y a la calidad gastronómica .
El chiringuito ha dejado de ser únicamente el refugio informal donde aliviar una jornada de playa con unas sardinas, una cerveza fría o una paella compartida de dudosa calidad. Sin renunciar a la arena, la brisa y las sobremesas sin reloj, algunos establecimientos han elevado … la cocina a pie de mar hasta convertirla en un motivo gastronómico suficiente para emprender una visita playera.
Cataluña ha situado cuatro locales entre los 25 mejores de España de la lista Best Chiringuito 2026, elaborada por Tapas Magazine que edita Forbes: Kauai Gavà Mar, en Gavà; Punta Roca, en Castelldefels; Xiringuito Escribà, en Barcelona, y La Pelosa, en Roses. Cuatro maneras distintas de entender el verano mediterráneo, desde el establecimiento urbano nacido con la transformación olímpica de Barcelona hasta el restaurante escondido en una cala del Cap de Creus.
La selección valora no solo la cocina, sino también la personalidad, el servicio y el entorno de unos negocios que han convertido la comida frente al mar en una experiencia gastronómica completa. Los cuatro representantes catalanes comparten el protagonismo de los arroces, el pescado, el marisco y la despensa mediterránea, aunque cada uno los interpreta con un paisaje y un público diferentes.
Xiringuito Escribà, un clásico olímpico
El más veterano es Xiringuito Escribà, situado frente a la playa del Bogatell. Abrió en 1992, el año en que los Juegos Olímpicos reconciliaron Barcelona con su litoral y transformaron las antiguas playas industriales en uno de los grandes espacios públicos de la ciudad. Joan Escribà, heredero de una familia estrechamente vinculada a la pastelería barcelonesa, levantó allí un restaurante de playa cuya fama se ha construido, sobre todo, alrededor de los arroces. Producto fresco, respeto por el recetario tradicional y una presentación reconocible han permitido que el local mantenga durante más de tres décadas una clientela en la que conviven visitantes y barceloneses.
Los arroces y la cocina marinera continúan siendo la columna vertebral de la casa, acompañados por tapas, pescado y unos postres que recuerdan inevitablemente la tradición pastelera de los Escribà. Es, de los cuatro elegidos, el que mejor representa la transformación del antiguo chiringuito en restaurante urbano de primera línea.
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Kauai Gavà Mar, huerto, brasa y sobremesa junto a las dunas
A pocos kilómetros de Barcelona, Kauai Gavà Mar explota una relación más relajada con el litoral. Su gran terraza, situada bajo una frondosa pineda junto a la playa y las dunas de Gavà, permite alternar la comida, la copa y una sobremesa que puede prolongarse mientras cae la tarde.
La propuesta creada por el chef y empresario Óscar Manresa, combina tapas y platos de corte mediterráneo elaborados, en parte, con productos procedentes de un huerto propio y de la proximidad del Parque Agrícola del Baix Llobregat. En su cocina aparecen la ensaladilla rusa, los camarones fritos, las albóndigas con sepia, los arroces caldosos, la fideuá y las verduras, además de una brasa de carbón que durante el verano concede especial protagonismo a pescados como las sardinas.
Kauai responde a la evolución del chiringuito hacia un espacio polivalente, capaz de acoger una comida familiar, una reunión de amigos o una copa de tardeo frente al Mediterráneo. Restaurante y ambiente playero comparten escenario sin que la cocina quede relegada a un papel secundario.
Punta Roca, brasas entre el Garraf y el mar
En el extremo meridional de la playa de Castelldefels, junto a Port Ginesta y a los pies del macizo del Garraf, Punta Roca convierte Cala Ginesta en un pequeño escenario mediterráneo. El establecimiento, impulsado por el grupo Tibu-ron, nació como un restaurante abierto sobre una plataforma prácticamente pegada al agua, a la que se accede por la arena de la playa.
La carta se mueve entre las tapas, el marisco, los pescados de lonja y las carnes, con numerosas preparaciones a la brasa. Los arroces completan una oferta concebida para compartir y para alargar la comida en una terraza con vistas directas al mar.
Su personalidad reside precisamente en esa mezcla menos convencional. Punta Roca no limita el chiringuito al pescado y la paella, sino que incorpora piezas de carne, fuego, coctelería y una estética que remite a los restaurantes de playa de destinos más exóticos, aunque con producto y alma mediterráneos.
La Pelosa, cocina marinera en el Cap de Creus
La representación gerundense llega de la mano de La Pelosa, ubicada en una cala protegida por el cabo Norfeu, dentro del Parque Natural del Cap de Creus. Llegar hasta allí requiere recorrer una pista sin asfaltar, aunque el aislamiento forma parte de su atractivo, como ocurre en Punta Roca. También es habitual que algunos clientes accedan por mar y fondeen sus embarcaciones en la cala. El restaurante está dirigido por una familia con una larga trayectoria hostelera en la zona. Juan Gómez e Isabel Alvaz estuvieron durante décadas al frente de Cala Jóncols antes de iniciar en 2006 una nueva etapa en Cala Pelosa, cerca de Cala Montjoi y del antiguo elBulli.
Su carta está también directamente vinculada al territorio. Anchoas de Roses, mejillones de roca, almejas salteadas, frituras, pescado fresco de la bahía y arroces concentran la esencia de una cocina marinera que encuentra en el paisaje su mejor comedor en la línea de lo que el maestro Josep Pla dejó dicho sobre la gastronomía: es el paisaje en el plato. El establecimiento dispone de diferentes espacios y terrazas desde los que contemplar la cala y el perfil del Cap de Creus.
Los cuatro elegidos demuestran que bajo la palabra chiringuito caben realidades muy distintas. Puede ser un clásico de la Barcelona olímpica, una terraza entre las dunas metropolitanas, un restaurante de brasas junto al comienzo del Garraf o una casa marinera escondida en una cala salvaje. Los une el Mediterráneo, pero también la convicción de que comer junto al mar no obliga a renunciar a una cocina con identidad y a la calidad gastronómica.
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