Las temperaturas se desploman el fin de semana, ¿es normal un zarpazo otoñal en pleno agosto?

España está a las puertas de un importante cambio de patrón atmosférico el fin de semana, con el anticiclón retirado a los cuarteles de Islandia, la dorsal de vacaciones en Italia, la irrupción de una masa de aire del Ártico y la aparición de una vaguada e incluso una ventual dana, que dejarán lluvias copiosas y que tumbarán las máximas hasta entre 5 y 10° por debajo de los valores normales para esta altura de año. Se trata de una configuración más propia del otoño, pero en agosto. ¿Es esto normal? Cinco expertos consultados por EL PAÍS coinciden en que este zarpazo otoñal entra dentro de la normalidad, aunque es raro en los últimos años, en los que el verano se alarga hasta bien entrada la siguiente estación. La nota diferencial respecto a los veranos de antaño es la gran cantidad de energía acumulada este año debido a un mar Mediterráneo en ebullición, un extra de gasolina que puede dar lugar a una situación muy adversa, con posibles granizadas e inundaciones súbitas.

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 Los expertos coinciden en que estos episodios, con lluvias copiosas, son raros en los últimos veranos y subrayan que en esta ocasión hay una gran cantidad de energía debido a un Mediterráneo en ebullición  

España está a las puertas de un importante cambio de patrón atmosférico el fin de semana, con el anticiclón retirado a los cuarteles de Islandia, la dorsal de vacaciones en Italia, la irrupción de una masa de aire del Ártico y la aparición de una vaguada e incluso una posible dana, que dejarán lluvias copiosas y que tumbarán las temperaturas hasta entre 5 y 10 grados por debajo de los valores normales. Se trata de una configuración más propia del otoño, pero va a ocurrir en agosto. ¿Es esto normal? Cinco expertos consultados por EL PAÍS coinciden en que este zarpazo otoñal entra dentro de la normalidad, aunque es raro en los últimos años, en los que el verano se alarga hasta bien entrada la siguiente estación. La nota diferencial es la gran cantidad de energía acumulada en un mar Mediterráneo en ebullición, un extra que puede dar lugar a una situación muy adversa, con posibles granizadas e inundaciones súbitas.

“Este temporal entra dentro de lo normal, lo que no era normal era lo que teníamos hasta ahora”, señala José Luis Camacho, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que explica que este verano “se ha caracterizado por la persistencia de una fuerte dorsal de anticiclón en diversas posiciones, pero sin moverse sobre la gran parte de la Península, sobre todo sobre el Mediterráneo”. Esta insistencia ha generado “una situación de mucha estabilidad” que se ha traducido en “un gran manto cálido a unos cientos de metros sobre el terreno y con poco movimiento del aire” desde junio hasta agosto que, muy de vez en cuando, se ha roto con algunas tormentas.

“Junio fue el segundo junio más cálido desde que hay registros y julio fue el mes más cálido de toda la serie, no solo de los julios. Agosto está siendo también tremendo, pero es posible que no acabe siendo tan estratosférico gracias a este episodio otoñal. En todo caso, este verano es un evento histórico, va a estar en el top tres de los más cálidos”, contextualiza Camacho. Para Mar Gómez, directora del equipo de meteorología de eltiempo.es, “el verano de 2026 está claramente en disposición de disputar el récord del verano de 2025, que acabó con 24,2° de media y una anomalía de +2,1°“.

El calor ha tenido a España “cociéndose a fuego lento” desde junio. “Ha habido alguna tregua, pero han sido muy pocas. Por ejemplo, entre el 25 y el 27 de julio las temperaturas bajaron hasta valores normales o incluso algo frescos”, apunta Gómez. Pero, de pronto, describen los expertos, la persistente dorsal se retira a Italia y el anticiclón de las Azores viaja a Islandia, lo que permite que “una pequeña dana situada al suroeste de la Península y un chorro subtropical muy intenso” hayan abierto la puerta a “la primera situación seria de tiempo proveniente del Atlántico”, generando una autopista que permite la entrada de una masa de aire de origen ártico.

A partir del viernes, continúa el climatólogo y meteorólogo de Meteored Samuel Biener, se descolgará una vaguada ―una lengua de aire más frío en niveles medios y altos de la atmósfera al oeste de la Península― al oeste de la Península, “donde va a estar bastante estática, lo que va a provocar una situación de inestabilidad muy acusada que, junto al viento cálido y húmedo procedente de un Mediterráneo” y a la entrada de una masa de aire ártico, va a dejar entre el sábado y el lunes “una situación de tormentas muy fuertes e incluso torrenciales y organizadas con posibles sistemas convectivos, granizadas y también fuertes rachas de viento”.

Meteored no descarta que caigan más de 100 litros por metro cuadrado en zonas del norte peninsular o del noreste. Ángel Rivera, que fue jefe de predicción y portavoz de la Aemet, alerta del peligro de que se acabe formando una dana ―un embolsamiento de aire en capas altas— en el seno de la vaguada, que sería “muy peligrosa porque donde se va a instalar puede dar tormentas muy fuertes en todo el norte y en parte de Cataluña”. La caída en picado de los termómetros será la otra gran consecuencia: habrá que echar mano del jersey. El meteorólogo César Rodríguez Ballesteros precisa que el día más frío será el lunes, con una temperatura media para el conjunto de España de 22 grados, hasta 3,5 grados por debajo de su valor normal. Sobre todo se notará en las máximas, que serán en conjunto 4,2 grados más bajas de lo normal. Localmente, en sectores del interior norte, la anomalía en las temperaturas diurnas puede ser de 5-10 grados por debajo de la climatología.

“Por zonas, las anomalías más destacadas estarán en Extremadura el domingo, 5 grados de media por debajo del valor normal. La misma anomalía se espera el lunes en parte de Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León y anomalías entre -4 y -5 grados en el resto de estas tres comunidades, Aragón, Madrid, La Rioja, Navarra y parte de Cataluña”, detalla, para añadir que “aunque no es la primera vez en que las temperaturas van a estar por debajo de lo normal este verano, sí será el episodio más destacado”.

Con todo, esta situación “entraría dentro de lo climatológicamente normal” según Rivera, que también incide en que “lo que está siendo realmente muy excepcional y anómalo es este verano, no porque se hayan alcanzado récords llamativos, sino porque está siendo muy pesado, las temperaturas medias están disparadas, las mínimas son un infierno y hay mucha humedad por la fuerte carga de aire subtropical a niveles medios”.

“Es un temporal atlántico que recuerda, efectivamente, al otoño”, abunda Camacho. El problema es que nos hemos acostumbrado a que los veranos se alarguen a septiembre, pero “hay que recordar que el verano meteorológico abarca junio, julio y agosto, por lo que desde mediados de agosto no era raro que de vez en cuando empezaran a entrar este tipo de perturbaciones del Atlántico”, puntualiza el portavoz de la Aemet, para quien este tipo de situaciones no son excepcionales ni extraordinarias. “Lo extraordinario es que no haya pasado nada en los tres meses que hemos estado con la cuña anticiclónica”, remata Camacho.

Biener, para quien este avance otoñal también “entra relativamente dentro de lo normal a partir de la segunda quincena de agosto”, recuerda que “popularmente en algunas zonas de la España rural y de América a esta situación se la conoce como la rompida de la canícula, que es cuando bajan las temperaturas y las tormentas empiezan a ganar intensidad y extensión por la llegada de vaguadas o danas”. Incluso está en el refanero: “Por San Bartolomé [24 de agosto], tormentas han de ser”. Para este investigador de la Universidad de Alicante, lo que sí es distinto es que en esta ocasión hay “gasolina de la buena, un Mediterráneo muy caliente, con la boya de Dragonera 24 horas sin bajar de 30°, por lo que tenemos todos los ingredientes para que las tormentas sean intensas”.

La responsable de eltiempo.es también coincide en que “puede parecer muy otoñal por el contraste, pero no es una configuración anómala o imposible para finales de agosto, aunque sea rara en estos últimos años”. “En la última parte del verano meteorológico es perfectamente posible que el anticiclón de las Azores se retire temporalmente, que el chorro forme ondulaciones y que vaguadas de latitudes más altas alcancen la Península”, detalla, para concluir que, no obstante, “este episodio frío va a destacar mucho porque llega después de un verano con un enorme predominio de anomalías cálidas”.

Pero que nadie se lance a hacer el cambio de armario porque el verano no ha acabado. “Vamos a tener de 8 a 10 días con temperaturas suaves, lo que no quiere decir que septiembre no vuelva por sus fueros, porque en septiembre de 2016 ya llegamos a tener 45°. Eso sí que sería más anómalo, pero por desgracia entraría dentro de la nueva normalidad“, apunta Rivera.

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