Ni el fútbol da alegrías a los alemanes: duras críticas contra la selección alemana tras su eliminación

Alemania despertó este martes hundida, aún más si cabe, tras la eliminatoria en el Mundial de fútbol ante Paraguay. Los alemanes llevan tiempo lidiando con una concatenación de malas noticias como el estancamiento económico y la crisis del que antaño fuera un orgullo nacional, el sector automotriz, y albergaban la esperanza de que, al menos, el fútbol les proporcionara algo de felicidad. Pero no pudo ser. Y el sueño de levantar la copa y poder olvidarse, aunque solo fuera por un momento, de todo lo que no funciona en el país quedó en un espejismo.

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 La prensa y la opinión pública cargan contra el equipo germano, contra Nagelsmann y hasta contra el gobierno de Merz  

Alemania despertó este martes hundida, aún más si cabe, tras la eliminatoria en el Mundial de fútbol ante Paraguay. Los alemanes llevan tiempo lidiando con una concatenación de malas noticias como el estancamiento económico y la crisis del que antaño fuera un orgullo nacional, el sector automotriz, y albergaban la esperanza de que, al menos, el fútbol les proporcionara algo de felicidad. Pero no pudo ser. Y el sueño de levantar la copa y poder olvidarse, aunque solo fuera por un momento, de todo lo que no funciona en el país quedó en un espejismo.

Muchos ciudadanos y medios de comunicación se preguntan ahora cómo seguir manteniendo el famoso orgullo alemán en unos tiempos en los que ni la selección de fútbol consigue dar alegrías a sus seguidores. “El declive de una nación que en su día fue grande en el fútbol”, tituló Der Spiegel su editorial en el que describió como “pésima” la actuación de la selección y en donde aseguró que se “merece este fracaso”. Mientras, el Frankfurter Allgemeine Zeitung se preguntaba “¿Se refleja la crisis alemana en el fútbol alemán?”. En su opinión, hacía mucho tiempo que los alemanes no jugaban tan mal en un partido oficial como ante Paraguay. “Quien lo viera no podía evitar pensar: ‘Para eso, mejor no jugar’”. Para el Süddeutsche Zeitung la ofensiva alemana se desmoronó “como un soufflé” y pidió que alguien le diga al seleccionador, Julian Nagelsmann, que “esto no puede seguir así”.

Es la tercera vez consecutiva que Alemania queda eliminada en la fase de grupos en un Mundial. “¿Cuáles son las razones de la profunda crisis del fútbol alemán? ¿Y qué papel desempeña la arrogancia en esta racha negativa?”, se preguntaba el semanario Die Zeit. Pero sin duda, la crítica más dura vino de la redactora jefe del Bild Zeitung, Marion Horn. “La brutal derrota en el Mundial ante Paraguay, el seleccionador, la actitud y la actuación de los jugadores alemanes son sintomáticos del estado en que se encuentra todo el país”, escribió la responsable del diario más leído de Alemania. “A lo sumo, ya somos de segunda categoría: nuestra economía está sumida en una espiral descendente sin precedentes en todos los sentidos, con quiebras diarias y desindustrialización. Y el fútbol en Alemania solo vive de la fama del pasado”.

El desafortunado post en la red social X del canciller alemán, Friedrich Merz, no hizo sino echar más leña al fuego. “Aunque la eliminación duela: ¡Menudo partido! Con vuestro esfuerzo y espíritu de equipo en este Mundial habéis hecho vibrar a todo nuestro país. Estamos orgullosos de vosotros”, escribió poco después del final. Las redes no tardaron en llenarse de críticas, burlas y de paralelismos entre la mala actuación de la selección y del Gobierno que lleva meses intentando sacar adelante un ambicioso paquete de reformas en un intento agónico por hacer frente a la crisis estructural del país. “¡Canciller, eso no es para nada cierto! No acepto que seamos de segunda categoría. No estoy orgullosa. Estoy cabreada. Estoy decepcionada. ¡Estoy furiosa! ¡Nuestros hijos solo conocen a Alemania como un equipo perdedor!”, arremetió contra él la responsable del Bild Zeitung.

“Esta selección nacional juega igual que gobierna este Gobierno: muchas pretensiones, poca determinación”, criticó la europarlamentaria del Partido Liberal alemán (FDP) Marie-Agnes Strack-Zimmermann, al mismo tiempo que recordó que “el mundo ya no mira con admiración a Alemania”. Las críticas también vinieron desde sus propias filas. “Friedrich Merz, al igual que Julian Nagelsmann —que ni siquiera tiene la decencia de dimitir ahora—, parece vivir en un mundo paralelo. Ambos son incapaces de reconocer sus errores y asumir su responsabilidad. Los críticos no son más que quejicas que no quieren ver los ‘éxitos’”, escribió en X la política conservadora, Saskia Ludwig.

Horas después, el canciller intentó arreglarlo: “Celebramos los triunfos juntos. Y en la derrota nos mantenemos unidos. Eso es lo que nos hace fuertes. Quien lleva el águila en el pecho se merece nuestro apoyo, no nuestras burlas”. Pero ya era tarde. Memes como el de una imagen de él junto con Nagelsmann en la pasarela de un barco antes de caer al mar mientras Merz le dice: “Nagelsmann, después de ti” y otras similares inundaron las redes sociales.

La prosperidad económica de las últimas décadas junto con la famosa eficiencia y productividad alemana alimentó un orgullo que ya apenas encuentra nada de lo que alimentarse. Los pronósticos económicos dan un exiguo crecimiento de un 0,5%, el desempleo llegó a superar por momentos la temida marca de los tres millones, Volkswagen acaba de anunciar nuevos recortes, los trenes solo alcanzan un 60% de puntualidad y Merz ha alertado ya de que ya no se puede mantener el famoso sistema del bienestar alemán. Alemania va mal y ya no le queda ni el fútbol.

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