Cuando llega el final de Spider-Man: Brand New Day los espectadores en la sala de cine saben que deben permanecer sentados en sus butacas porque es tradición de Marvel dar un pequeño regalo después de terminar con los títulos de crédito de la película. En el caso de la saga de superhéroes, suele ser un adelanto de otras historias del multiverso, la resolución de algo que había quedado inconcluso, o simplemente un chiste. Por definición, una escena poscréditos es el fragmento que aparece durante o después del largo listado de los nombres de todo el equipo técnico y artístico detrás de la película, y que es utilizado en distintos géneros, como el terror, la animación o la acción.
Previo a que el cine de superhéroes convirtiera este recurso al final de las películas en costumbre, ya lo habían probado en filmes como ‘Los silenciadores’ o ‘Los Muppets’
Cuando llega el final de Spider-Man: Brand New Daylos espectadores en la sala de cine saben que deben permanecer sentados en sus butacas porque es tradición de Marvel dar un pequeño regalo después de terminar con los títulos de crédito de la película. En el caso de la saga de superhéroes, suele ser un adelanto de otras historias del multiverso, la resolución de algo que había quedado inconcluso, o simplemente un chiste. Por definición, una escena poscréditos es el fragmento que aparece durante o después del largo listado de los nombres de todo el equipo técnico y artístico detrás de la película, y que es utilizado en distintos géneros, como el terror, la animación o la acción.
A pesar de que hay un imaginario colectivo que relaciona este recurso del cine con esta serie de películas, la verdad es que su origen se remonta incluso antes de que naciera Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios. La primera, según consenso de los historiadores, fue en Los silenciadores (1966), con Dean Martin, donde se adelantaba que habría una segunda parte, Matt Helm, agente muy especial. Antes, en 1963, en la película de James Bond Desde Rusia con amor —la segunda de la saga— hubo un texto después de los créditos que anunciaba “James Bond regresará”, pero no era una secuencia como tal.
El objetivo de este recurso puede variar: anunciar una continuación de manera explícita o dando pistas, dar un cierre cómico a algún personaje secundario, ser un incentivo para que el público lea los créditos o, el que parece dominar hoy, generar expectación y conversación. Por ejemplo, en Buscando a Dory (2016) aparecen al final otra vez los peces de la primera película, Buscando a Nemo, que siguen encerrados en bolsas plásticas, haciendo un guiño de humor que solo entenderán quienes vieron la primera entrega de esta historia. En Annabelle 2: la creación (2017), la escena final da información sobre la próxima entrega, La monja (2018), y en Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra (2003), cuando el mono toca una moneda de oro y se transforma en esqueleto, da a entender que la maldición sigue viva.
La primera vez que Marvel usó este recurso fue en Iron Man (2008) cuando, en una secuencia breve, el personaje de Nick Fury se presenta por sorpresa en la casa del protagonista, Tony Stark, para decirle que no es el único superhéroe del mundo para hablarle de Los Vengadores. Dos años después, en la secuela de la película, al final aparece un cráter en un desierto con un objeto extraño que adelanta la llegada del martillo de Thor. Desde entonces se ha vuelto una costumbre que disfruta la audiencia y que invita a hacer cábalas sobre el universo de superhéroes.
Los Muppets (1979). Después de que Sweetums rompe la pantalla del cine, los créditos transcurren y los personajes hablan entre sí sentados en sus butacas. Al final, Animal rompe la cuarta pared y grita, dirigiéndose al espectador: “¡Vete a casa!“.
Aterriza como puedas (1980). Al inicio de la película, el protagonista, Ted Striker, taxista, deja a un cliente dentro de su vehículo esperando a las puertas del aeropuerto y le pide que espere un minuto. La película se desarrolla y Striker nunca regresa. En la escena poscrédito el hombre, aún esperando y enfadado asegura que solo esperará “20 minutos más”.
El secreto de la pirámide (1985). Durante los créditos, un hombre llega a un hostal y firma el registro de huéspedes con el apellido Moriarty, lo que da a entender que el villano de la película está vivo, lo que explica el origen del gran enemigo de Sherlock Holmes.
Todo en un día (1986). Igual que en Los Muppets, el protagonista, Ferris Bueller, interpretado por un jovencísimo Matthew Broderick se dirige al público para decir que la película ya terminó y que se vayan a casa.
Toy Story 2 (1999). Durante y después de los créditos hay “tomas erróneas” de los personajes de la película como si fueran actores reales. Las escenas poscréditos son comunes en las producciones de Pixar, como en WALL-E o Bichos.
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