Trincheras, barro y drones: Ucrania ya es un conflicto más largo que la I Guerra Mundial

Evgeny Tkachev, de la ONG Proliska, busca personas a las que evacuar del casco urbano de Kostiantinivka (región de Donetsk), el pasado octubre.

En la película 1917, los cabos británicos Schofield y Blake hacían de mensajeros durante la I Guerra Mundial (1914-1918). También ejerció esa misma misión, pero en la vida real, durante esa contienda Alfred H. Mendes, abuelo del director Sam Mendes. Los dos soldados protagonistas recibieron la orden de hacer llegar a sus compañeros una alerta para advertirles de una trampa enemiga. Se trataba de frenar un avance que estaba abocado a terminar en carnicería frente al bando alemán. La forma de grabar de Mendes, empleando el plano secuencia, ayudó, tras su estreno en 2019, a convertirla en una de las mejores películas bélicas de la era moderna.

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Militares ucranios trabajan en un taller especializado en drones terrestres en la región oriental de Donetsk.Militares ucranios en la ciudad de Kostiantinivka el pasado octubre. Cincuenta y dos meses después de la invasión rusa, esta contienda ha transformado las estrategias de combate  

En la película 1917, los cabos británicos Schofield y Blake hacían de mensajeros durante la I Guerra Mundial (1914-1918). También ejerció esa misma misión, pero en la vida real, durante esa contienda Alfred H. Mendes, abuelo del director Sam Mendes. Los dos soldados protagonistas recibieron la orden de hacer llegar a sus compañeros una alerta para advertirles de una trampa enemiga. Se trataba de frenar un avance que estaba abocado a terminar en carnicería frente al bando alemán. La forma de grabar de Mendes, empleando el plano secuencia, ayudó, tras su estreno en 2019, a convertirla en una de las mejores películas bélicas de la era moderna.

Aunque los guarismos de los muertos son incomparables —unos 21 millones repartidos a partes iguales entre civiles y militares—, más de un siglo después, algunos de los escenarios y tragedias que tienen lugar durante la gran invasión rusa lanzada sobre Ucrania en 2022, recuerdan a aquellos escenarios de la I Guerra Mundial. Las imágenes de barro, pánico y muerte que graban a diario los drones o las que captan algunos militares con las cámaras que llevan en su casco o en el chaleco antibalas podrían pasar perfectamente por escenas ordenadas por Mendes. Combates cuerpo a cuerpo en las trincheras, carreras en campo abierto para ponerse a salvo, bosques hechos astillas a bombazos, posiciones en las que los dos ejércitos casi se entrelazan… Hay, sin embargo, además del armamento, algo que cada día aleja más a estos dos conflictos: su duración.

Este jueves se han cumplido 1.569 días desde que el presidente ruso, Vladímir Putin, lanzara su ejército sobre territorio ucranio en la madrugada del 24 de febrero de 2022, también jueves. Eso supone un día más de los que duró la I Guerra Mundial, librada entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918.

En los 52 meses transcurridos desde la orden de Putin, el escenario en Ucrania ha cambiado en gran medida. La lucha cuerpo a cuerpo protagonizada por la infantería se mantiene sobre todo en las contiendas urbanas que se libran por controlar las diferentes localidades ubicadas en el frente. Pero, con el paso de los meses, ha ido ganando protagonismo la guerra de los drones aéreos, terrestres y marinos. La modernización del armamento ha traído como consecuencia que la mayoría de los soldados ya no vean cara a cara al enemigo, sino a través de una pantalla gracias a las cámaras con las que van equipados estos artilugios pilotados desde la distancia.

Hay gestas, en todo caso, que recuerdan que el factor humano está lejos de dejar de ser determinante en las guerras modernas a pie de campo de batalla. El capitán Oleksiy Mykhailov, de 37 años, ha batido el récord en Ucrania por ser el militar que más tiempo ha permanecido en una misma posición sin relevo. Del 1 de abril de 2025 al 8 de marzo de 2026. Eso suma un total de 343 días. Los ha pasado en el frente de Orijiv (región de Zaporiyia), según trascendió cuando ha sido condecorado por el presidente Volodímir Zelenski. “Un hombre de infantería debería pasar un mes en combate y otro mes recuperándose en una aldea de primera línea. Pero, tal y como están las cosas ahora mismo, esto es completamente irreal porque no tenemos suficiente gente”, ha explicado el propio Mykhailov a medios locales.

Pese a todo, los ucranios insisten y recuerdan que no aceptan aquel 24 de febrero de 2022 como fecha de comienzo de ninguna guerra. Aquello se trató únicamente de un intento por parte de Putin de asestar el aldabonazo definitivo para que Kiev cayera en un puñado de días en sus manos. En realidad, fue ocho años antes cuando el presidente ruso, con las mismas ansias imperialistas que en 2022 y que en la actualidad, se lanzó a conquistar por las armas el país vecino. Lo hizo con la península de Crimea y con parte del territorio conocido como Donbás, integrado por las regiones de Donetsk y Lugansk, de donde es originario el capitán Mykhailov. De esta forma, la guerra supera ya los 12 años.

Contiendas como la que actualmente sacude Ucrania acaban siendo hitos imborrables. “Esta es mi segunda guerra”, lamentaba en 2023 en palabras a este reportero Lidia, una vecina que entonces tenía 86 años y vivía en la localidad fronteriza con Rusia de Kozacha Lopan, en la región septentrional de Járkov. En general, son muchos los ancianos en Ucrania que recuerdan la II Guerra Mundial como un infierno que jamás pensaron que iban a vivir de nuevo. Tras aquel conflicto sufrido de niña, Lidia formó una gran familia que acabó, en parte, desperdigada por diferentes países de Europa mientras ella quedaba sola en Kozacha Lopan.

Con las negociaciones que trata de impulsar el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en dique seco, especialmente por el conflicto en Oriente Próximo, no se atisba un final a corto o medio plazo de la guerra. No es complicado que, además de superar la duración de la I Guerra Mundial, también lo haga con la segunda, que se extendió a lo largo de seis años y un día o 2.193 días.

Europa no solo se juega el que Ucrania acceda a la Unión o acabe formando parte de la OTAN. Es algo en lo que insiste con frecuencia Zelenski: Ucrania es el freno que bloquea el avance de Rusia hacia otros Estados del continente. Sin ni siquiera haber avanzado con las botas de sus militares, Putin ya mantiene en vilo a Europa por medio de la amenaza de sus drones y misiles y mediante la guerra híbrida que ejerce como factor desestabilizador sobre diferentes gobiernos y procesos electorales.

Las historias que cuenten los pilotos de drones del ejército de Ucrania a sus nietos nada tendrán que ver con las que Alfred Mendes dejó como legado a su nieto. El director Sam Mendes empleó aquellos relatos para tejer en 1917 una trama ficticia sobre un escenario real inspirado en la terrible batalla de Passchendaele, conocida también como la Tercera batalla de Ypres (Bélgica). Hoy, cientos de soldados ucranios tienen una misión parecida a la de los cabos Schofield y Blake: evitar la caída de ciudades que, como Kostiantinivka, son casi ruinas pero que siguen sirviendo de parapeto para frenar a los rusos y que no controlen en su integridad Donbás, que supone uno de los sueños a corto plazo de Putin.

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