La Guardia Civil investiga si personal sin autorización pudo acceder a las vías para realizar trabajos Leer La Guardia Civil investiga si personal sin autorización pudo acceder a las vías para realizar trabajos Leer
La aparición de dos piezas metálicas extrañas en el interior del túnel de la Loma de la Partida, a 500 metros del lugar en el que se produjo el choque entre el Alvia y el Iryo el pasado 18 de enero -con el resultado de 46 muertos y más de un centenar de heridos- no tiene explicación para el jefe de la base de mantenimiento de Adif en Hornachuelos (Córdoba). Como tampoco la tienen las marcas que se detectaron en las traviesas y carriles tanto en el interior de dicho túnel como en la zona próxima al desvío donde se produjo el accidente.
En su última declaración ante los investigadores de la Guardia Civil, Ángel A. dice que ambos descubrimientos le resultaron «extraños» y añade que eso fue lo que motivó la orden de sus superiores en Adif para que retirasen del lugar cupones de soldadura de las vías, además de 40 traviesas normales y doce especiales de desvío, el primer motor de la aguja de desvío y las propias piezas metálicas halladas dentro del túnel.
El testigo cuenta que esas marcas en las traviesas -«daños como de golpeo»- se interrumpen a la salida del túnel, pero posteriormente reaparecen antes del punto en el que se produjo la colisión entre los dos trenes.
Se trata de una ampliación de la declaración que ya prestó el 13 de marzo y en ella explica con detalle las actuaciones que Adif ordenó en el lugar los días 3 y 4 de marzo de sustitución de vías y de retirada de materialde espaldas al juzgado de Montoro que investiga el accidente, lo que motivó un serio apercibimiento por parte de la juez Cristina Pastor a la empresa pública, a la que prohibió cualquier tarea sin comunicación previa de quince días y, en todo caso, siempre con su permiso.
Ángel A. señala que el 3 de marzo se instaló un cupón de 36 metros de longitud, de dureza 350, que había sido trasladado desde la bifurcación de Alcolea para sustituir al que previamente habían retirado y que, según descubrieron los agentes de la Guardia Civil, no tenía certificado de calidad. La noche siguiente, la del 4 de marzo, se procedió a la sustitución del cupón contiguo, instalando uno de dureza 260 y de 42 metros de longitud. Se hizo todo «siguiendo directrices de Dirección Técnica», subraya el jefe de la base de mantenimento de Hornachuelos.
Precisamente, sobre los certificados de calidad, admite que no puede aclarar nada sobre eso porque no tiene documentación alguna relativa a la trazabilidad de origen y calidad o procedencia del material instalado.
En la zona, además, queda abundante material, según confirma el jefe técnico de Adif.
Para comprobar, con detalle, qué queda en la zona la Guardia Civil llevó a cabo el pasado día 11 de abril tres vuelos con drones sobre el entorno del lugar del accidente, en Adamuz, cuyo resultado, en forma de fotografías aérea, ya está en poder de la juez Pastor.
Por otro lado, otra de las defensas de las víctimas de Adamuz ha solicitado la recusación de dos de los tres peritos designados por el Juzgado de Montoro para elaborar un informe independiente sobre las causas del accidente.
En su escrito, al que ha tenido acceso este periódico, el letrado José Luis Orta impugna la designación de Ramón Ignacio Martínez y la de Miguel Ángel Moraleda al entender que ambos tienen vinculación, directa o indirecta, con el siniestro y con la empresa Adif.
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