Con toda probabilidad, el fútbol es el deporte más estudiado por sociólogos, etólogos, psicólogos, psiquiatras, filósofos o economistas. Unos ensayistas de indudable prestigio internacional como, por ejemplo, Sigmund Freud, Theodor Adorno, Jürgen Habermas, Konrad Lorenz o José Ortega y Gasset. Para unos, el fútbol tiene que ver con el ocio de la sociedad capitalista, con los instintos agresivos del ser humano, con la represión sexual de la juventud, con la aparición del hombre-masa de nuestro tiempo o con la globalización económica -contratos, gestión empresarial, endeudamiento, dividendos, compra y venta de jugadores, cotización en bolsa y merchandising- del mundo en que vivimos. Resumiendo: hay quien considera el fútbol desde una punto de vista higienista -el deporte como resumen de virtudes y valores propios de las sociedades democráticas desarrolladas- y quien lo analiza desde un punto de vista disciplinario que respondería al ser y el estar -comportamiento- de una sociedad competitiva, embrutecida, exaltada, amante del éxito y a veces sumisa y/o frustrada.Existe también una versión o interpretación patológica del comportamiento del seguidor: un vandalismo que expresa las tendencias nihilistas y autodestructivas del ser humano así como el afán de notoriedad de quien sólo existe en la medida que destruye.Noticia relacionada general No No El oasis catalán Delegado Miquel Porta PeralesTodo eso me vino a la cabeza cuando, sentado cómodamente en el sillón, observé la rúa que celebraba el triunfo liguero del Barça. Lo que más me llamó la atención del evento fue una frase escrita en la parte delantera del autobús azulgrana: «Una manera de ser. Una manera de ganar».De nuevo la identidad catalana. De nuevo el supremacismo diferencial del nacionalismo catalán. De nuevo somo los mejores en todo. El Barça como expresión de una identidad colectiva. El Nosotros distinto y ganador frente al Otro perdedor.Si Karl Marx afirmó que la religión es el opio del pueblo, bien podría decirse que, hoy, el fútbol es el Red Bull, la bebida energética que excita y, como dice la canción, hace «volare felice nel blu». Con toda probabilidad, el fútbol es el deporte más estudiado por sociólogos, etólogos, psicólogos, psiquiatras, filósofos o economistas. Unos ensayistas de indudable prestigio internacional como, por ejemplo, Sigmund Freud, Theodor Adorno, Jürgen Habermas, Konrad Lorenz o José Ortega y Gasset. Para unos, el fútbol tiene que ver con el ocio de la sociedad capitalista, con los instintos agresivos del ser humano, con la represión sexual de la juventud, con la aparición del hombre-masa de nuestro tiempo o con la globalización económica -contratos, gestión empresarial, endeudamiento, dividendos, compra y venta de jugadores, cotización en bolsa y merchandising- del mundo en que vivimos. Resumiendo: hay quien considera el fútbol desde una punto de vista higienista -el deporte como resumen de virtudes y valores propios de las sociedades democráticas desarrolladas- y quien lo analiza desde un punto de vista disciplinario que respondería al ser y el estar -comportamiento- de una sociedad competitiva, embrutecida, exaltada, amante del éxito y a veces sumisa y/o frustrada.Existe también una versión o interpretación patológica del comportamiento del seguidor: un vandalismo que expresa las tendencias nihilistas y autodestructivas del ser humano así como el afán de notoriedad de quien sólo existe en la medida que destruye.Noticia relacionada general No No El oasis catalán Delegado Miquel Porta PeralesTodo eso me vino a la cabeza cuando, sentado cómodamente en el sillón, observé la rúa que celebraba el triunfo liguero del Barça. Lo que más me llamó la atención del evento fue una frase escrita en la parte delantera del autobús azulgrana: «Una manera de ser. Una manera de ganar».De nuevo la identidad catalana. De nuevo el supremacismo diferencial del nacionalismo catalán. De nuevo somo los mejores en todo. El Barça como expresión de una identidad colectiva. El Nosotros distinto y ganador frente al Otro perdedor.Si Karl Marx afirmó que la religión es el opio del pueblo, bien podría decirse que, hoy, el fútbol es el Red Bull, la bebida energética que excita y, como dice la canción, hace «volare felice nel blu».

Con toda probabilidad, el fútbol es el deporte más estudiado por sociólogos, etólogos, psicólogos, psiquiatras, filósofos o economistas. Unos ensayistas de indudable prestigio internacional como, por ejemplo, Sigmund Freud, Theodor Adorno, Jürgen Habermas, Konrad Lorenz o José Ortega y Gasset.
Para unos, el fútbol tiene … que ver con el ocio de la sociedad capitalista, con los instintos agresivos del ser humano, con la represión sexual de la juventud, con la aparición del hombre-masa de nuestro tiempo o con la globalización económica -contratos, gestión empresarial, endeudamiento, dividendos, compra y venta de jugadores, cotización en bolsa y merchandising- del mundo en que vivimos. Resumiendo: hay quien considera el fútbol desde una punto de vista higienista -el deporte como resumen de virtudes y valores propios de las sociedades democráticas desarrolladas- y quien lo analiza desde un punto de vista disciplinario que respondería al ser y el estar -comportamiento- de una sociedad competitiva, embrutecida, exaltada, amante del éxito y a veces sumisa y/o frustrada.
Existe también una versión o interpretación patológica del comportamiento del seguidor: un vandalismo que expresa las tendencias nihilistas y autodestructivas del ser humano así como el afán de notoriedad de quien sólo existe en la medida que destruye.
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Todo eso me vino a la cabeza cuando, sentado cómodamente en el sillón, observé la rúa que celebraba el triunfo liguero del Barça. Lo que más me llamó la atención del evento fue una frase escrita en la parte delantera del autobús azulgrana: «Una manera de ser. Una manera de ganar».
De nuevo la identidad catalana. De nuevo el supremacismo diferencial del nacionalismo catalán. De nuevo somo los mejores en todo. El Barça como expresión de una identidad colectiva. El Nosotros distinto y ganador frente al Otro perdedor.
Si Karl Marx afirmó que la religión es el opio del pueblo, bien podría decirse que, hoy, el fútbol es el Red Bull, la bebida energética que excita y, como dice la canción, hace «volare felice nel blu».
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