¿Cuánta cafeína hay en un Red Bull o un Monster? Análisis de 120 bebidas energéticas

Guillermo M. (de Salamanca, 23 años) consume con cierta frecuencia bebidas energéticas desde los 15. En su adolescencia tomaba más que ahora. “Cuando estaba con los exámenes finales de la ESO bebía, mínimo, dos latas al día”, relata. Lo que no sabía entonces es que estaba ingiriendo el equivalente en cafeína a cuatro expresos de una tacada. El caso de Guillermo no es excepcional: el 44% de los chicos de 15 años han tomado alguna de estas bebidas en el último mes. Su consumo puede producir taquicardias, obesidad, déficit de atención, alteraciones del sueño, mayor irritabilidad y se asocia con otros malos hábitos, como el vapeo. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado 123 variedades comercializadas en España de este producto y las ha puntuado valorando sus ingredientes, su valor nutricional y la transparencia de su etiquetado: solo tres aprueban, y por los pelos.

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 Casi el 40% de los adolescentes en España consume este tipo de bebidas, cuyas latas pueden contener el equivalente a dos cafés  

Guillermo M. (de Salamanca, 23 años) consume con cierta frecuencia bebidas energéticas desde los 15. En su adolescencia tomaba más que ahora. “Cuando estaba con los exámenes finales de la ESO bebía, mínimo, dos latas al día”, relata. Lo que no sabía entonces es que estaba ingiriendo el equivalente en cafeína a cuatro expresos de una tacada. El caso de Guillermo no es excepcional: el 44% de los chicos de 15 años han tomado alguna de estas bebidas en el último mes. Su consumo puede producir taquicardias, obesidad, déficit de atención, alteraciones del sueño, mayor irritabilidad y se asocia con otros malos hábitos, como el vapeo. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado 123 variedades comercializadas en España de este producto y las ha puntuado valorando sus ingredientes, su valor nutricional y la transparencia de su etiquetado: solo tres aprueban, y por los pelos.

Tabla

Todo empezó en el Bangkok de finales de los setenta, cuando Tailandia cambiaba los arrozales por fábricas, talleres y turnos interminables. En plena fiebre industrial, Chaleo Yoovidhya, dueño de una farmacéutica local, dio con la fórmula ganadora: un tónico pensado para que los obreros aguantaran despiertos toda la noche a pleno rendimiento. Lo llamó Krathing Daeng, “toro rojo” en español. O, dicho en inglés, Red Bull: la bebida energética que acabaría conquistando el mundo y abriendo la puerta a toda una industria.

En 2026, su uso ya lleva décadas extendido fuera de las fábricas. En España, es más fácil encontrar una de estas latas en la mano de un chaval, muchas veces menor de edad.

Líneas

Muchos de ellos las beben para aguantar el ritmo de estudio y mantenerse despiertos más tiempo. Sin embargo, estas bebidas producen el efecto contrario al deseado. “Hay una relación entre el consumo de estas bebidas y el bajo nivel académico”, señala Nuria Trujillo, profesora de Enfermería en la Universidad de Cádiz e investigadora sobre el consumo de estos estimulantes en adolescentes. “Para asimilar información, el cerebro tiene que estar en unas condiciones de tranquilidad y que retenga esa información”, apunta.

Aun así, los jóvenes que se toman una lata para estudiar no son los que más preocupan a esta experta. “La población menor es la que la toma por placer, por marketing, y son los más sensibles a riesgos físicos, psicológicos y actividades de riesgo para ellos”, afirma. Trujillo también es coautora de un estudio publicado en 2025en el que relaciona el consumo de estas bebidas con otros malos hábitos. La investigación realizada con 387 participantes de 14 a 34 años concluye que los que vapean tienen más posibilidades de tomar bebidas energéticas.

La cantidad de cafeína varía de una marca a otra, pero todas son altas. Las hay que contienen el equivalente a dos cafés, unas tres tazas de té negro o cinco latas de Coca-Cola, según el análisis de la OCU. Rosaura Leus, experta en nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), advierte: “En muchas ocasiones se consumen junto con alcohol, lo que aumenta la tolerabilidad a este, incrementa su ingesta, aumenta las conductas de riesgo, de accidentalidad y agresividad”.

En Galicia, gobernada por el PP, la venta de estas bebidas estimulantes está prohibida a menores de edad desde marzo de este año. Sin embargo, en el Congreso, los populares se negaron hace dos semanas a prohibirlas en toda España. La propuesta partió del ministro de Consumo, Pablo Bustinduy (Sumar). También se opusieron Vox, Junts y Coalición Canaria. No salió adelante. Ahora lo vuelve a intentar anunciando un anteproyecto de ley, pero queda un largo recorrido que necesitaría además respaldo de parte de la oposición en el Congreso.

Tanto el ministro como los expertos consultados para este reportaje ponen el acento en la cantidad de cafeína que contienen estas bebidas. Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición señalan que la cafeína es una sustancia adictiva que produce dependencia y tolerancia y, por lo tanto, cada vez se necesita más para lograr el mismo efecto. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), el límite diario de consumo de cafeína es de 400 miligramos.

El tamaño de la lata importa

El problema no es solo la concentración, sino el tamaño de los recipientes. Muchos se venden en formatos de medio litro, que pueden llegar a contener 160 miligramos de cafeína. Con dos latas y media ya se alcanza el límite recomendado por la EFSA. Esto es parte del problema. “Si te compras la lata entera, tiendes a beberla entera”, señala Nuria Trujillo. Además de la docencia y la investigación, Trujillo también se dedica a la atención primaria, donde, con cierta frecuencia, se dan episodios clínicos asociados al consumo de este producto. “Vienen niños y adolescentes con unas taquicardias increíbles”.

Rosa Leus, la experta de la Asociación Española de Pediatría, está en contra de que se utilice el término “energética” para referirse a este tipo de productos, que considera más bien un “estimulante”. “El término energética puede llevar a suponer que ayudan al crecimiento, a una mejor condición física o al éxito deportivo”.

De hecho, la publicidad de marcas suele estar asociada a deportes extremos. Es fácil encontrar entre los patrocinadores de coches y motos de carreras. En el caso de Red Bull, en retos deportivos extremos, como cuando el paracaidista austriaco Felix Baumgartner saltó desde la estratosfera en 2012. Pero, ¿realmente estas bebidas son útiles para hacer deporte? Alfonso Valle, cardiólogo en el Hospital Universitario de Denia especializado en cardiología deportiva, lo tiene claro. “Beneficios no tiene ninguno”, señala. “Te sientes más eufórico, eso es lo único en lo que puede ayudar en el deporte”, añade.

En los últimos años, estas marcas también se han vinculado al mundo de los videojuegos. Su publicidad aparece en Twitch, una plataforma muy usada por jóvenes para ver partidas y retransmisiones de creadores de contenido. Según un estudio realizado en 2022 por investigadores de la Universidad de Cambridge, el 78% de sus usuarios había visto anuncios de al menos dos marcas de bebidas energéticas.

Un ejemplo de ello es el directo que hizo en octubre de 2024 elXokas, uno de los influencers más populares entre la comunidad hispanohablante de Twitch. Ante sus 4,4 millones de seguidores, la mayoría muy jóvenes, hizo una cata de bebidas energéticas. “Me voy a tomar un puto Red Bull. ¿Por qué? Porque me sale de los cojones”, dijo. “Tomar bebidas con mucha cafeína y taurina [un aminoácido que también tiene efectos estimulantes] no es recomendable”, advirtió en su retransmisión, pero acto seguido sacó dos latas. “En el caso de que lo hagáis, os voy a dar un consejo: hay dos marcas que son muy buenas”, comentó mientras ponía delante de la cámara dos latas. Una era de Red Bull, en una versión con sabor a coco, que tiene una puntuación de 34 sobre 100 en la revisión de la OCU; está en el rango medio de la tabla. Sin embargo, la otra, de Monster, una edición llamada Mango Loco, solo tiene 13 puntos de 100. Es la segunda más nociva de todo el ranking.

Gran parte del error de este influencer fue confundir marca con calidad. Esa relación no existe en el mercado de las bebidas energéticas. La menos dañina de las 123 analizadas es precisamente de marca blanca (El Diablo Zero, del supermercado Día, con un 53 sobre 100) y las cuatro más perjudiciales del ranking son todas de Monster, una de las marcas más reconocidas del mercado, que no superan los 13 puntos.

Sin embargo, por norma general, las marcas blancas tampoco son mejores que las más famosas. Cada lata debe ser valorada por separado e influyen el tamaño, la cantidad de cafeína y una interminable lista de ingredientes como la taurina, el ginseng o los edulcorantes que contienen.

En cualquier caso, la escena de elXokas resume bien el lugar que ocupan hoy estas bebidas: no necesitan estar en un anuncio convencional para llegar a los menores. Basta una retransmisión, una cata improvisada o colocar una lata frente a la cámara. La advertencia dura apenas unos segundos; la imagen de la marca, el sabor y la recomendación quedan mucho más tiempo.

Ahí es donde el debate sobre las bebidas energéticas deja de ser solo una discusión sobre cafeína, taurina o azúcar. También es una pregunta sobre quién protege a los adolescentes cuando el producto se vende en el supermercado, se promociona en el ocio que consumen y se normaliza en los mismos espacios donde pasan horas cada día. De momento, la promesa de rendir más sigue llegando antes que la advertencia de sus riesgos.

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