El calor extremo en las aulas obliga a las familias a pagar apaños ante la falta de soluciones: “Solo el 1% de los colegios públicos está climatizado”

Protesta de los vecinos del barrio de La Latina, en Madrid, en mayo de 2026, contra la falta de respuesta de las administraciones local y autonómica ante el calor en las aulas.

Es mediodía, pero en la clase de tercero de Primaria del colegio público Santa Teresa, ubicado en el corazón de Valencia, parece de noche. Las lamas de la persiana están bajadas para impedir que entre el sol. 24 chavales trabajan en grupos bajo la luz blanca de las lámparas fluorescentes. Una fina película de sudor seco cubre la frente de la mayoría. Por un defecto de diseño que no es raro en el sistema educativo español, el aula carece de ventilación cruzada. Hace calor, el aire parece gastado y no se mueve. La Asociación de Familias de Alumnado (AFA) acaba de comprar 10 ventiladores de torre para intentar aliviar una situación que se vive en buena parte del centro. “Decidimos hacer algo porque los niños salen como tomates”, dice Mar Peralta, presidenta de la asociación. En escuelas de toda España se repiten en las últimas semanas protestas por la falta de reacción de las administraciones. Y con frecuencia, son los padres quienes instalan toldos y tratan de paliar de su bolsillo un problema que resulta más incomprensible cada año, a medida que las temperaturas suben antes y con más fuerza.

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Carteles contra el calor en las aulas en el colegio público Carmen Benítez de Sevilla, el miércoles 3 de junio de 2026.  La controversia por las altas temperaturas en las aulas muestra la escasa preparación de los centros, sin ventilación ni aislamiento: “El abuelo de un niño pagó el aire acondicionado en todas las aulas de Infantil”  Protesta de los vecinos del barrio de La Latina, en Madrid, en mayo de 2026, contra la falta de respuesta de las administraciones local y autonómica ante el calor en las aulas.

Es mediodía, pero en la clase de tercero de Primaria del colegio público Santa Teresa, ubicado en el corazón de Valencia, parece de noche. Las lamas de la persiana están bajadas para impedir que entre el sol. 24 chavales trabajan en grupos bajo la luz blanca de las lámparas fluorescentes. Una fina película de sudor seco cubre la frente de la mayoría. Por un defecto de diseño que no es raro en el sistema educativo español, el aula carece de ventilación cruzada. Hace calor, el aire parece gastado y no se mueve. La Asociación de Familias de Alumnado (AFA) acaba de comprar 10 ventiladores de torre para intentar aliviar una situación que se vive en buena parte del centro. “Decidimos hacer algo porque los niños salen como tomates”, dice Mar Peralta, presidenta de la asociación. En escuelas de toda España se repiten en las últimas semanas protestas por la falta de reacción de las administraciones. Y con frecuencia, son los padres quienes instalan toldos y tratan de paliar de su bolsillo un problema que resulta más incomprensible cada año, a medida que las temperaturas suben antes y con más fuerza.

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Carteles contra el calor en las aulas en el colegio público Carmen Benítez de Sevilla, el miércoles 3 de junio de 2026.  Sociedad en EL PAÍS

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