El resurgir físico de Alcaraz y un impulso taoísta: “Siempre hay algo positivo en lo negativo”

Contaba Carlos Alcaraz después de superar a Yibing Wu —y alcanzar así los octavos del US Open— que durante sus cuatro meses y medio de ausencia intentó ver poco tenis, pero que su padre y sus hermanos sienten una “pasión tremenda” por este deporte y que al final no le quedó más remedio que sentarse frente al televisor y, de paso, analizar: “Era imposible”. “Soy de seguir a tope todos los resultados, pero lo hice también como un momento familiar. También me ha venido bien para ver cómo van los jugadores y saber qué sienten, coger información, pero la verdad es que es una pena que me lo haya tenido que perder”. En concreto, el murciano descartó seis torneos que teóricamente hubiera disputado, entre ellos Roland Garros y Wimbledon.

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UN 90% DE TRIUNFOS, COMO DJOKOVIC

La serie entre Alcaraz y Paul (29 años) comenzó con una victoria del norteamericano, superior en el cruce de Canadá 2022. No obstante, el número tres del mundo la domina con claridad, aunque sobre superficie duro el balance es parejo (3-2).

“Hemos tenido grandes batallas, pero también me ha dado alguna que otra paliza…”, bromeó el de Nueva Jersey, que esta temporada conquistó Houston (ATP 250) y alcanzó las finales de Delray Beach, Queen’s y Hamburgo; “él y Sinner son el gran examen para los demás. Necesitaré jugar mi mejor tenis”.

Paul se caracteriza por no tener puntos débiles y por imprimir un ritmo elevado en los intercambios, además de que posee un servicio destacado tanto en porcentajes como direcciones.

“Me niego a pensar que no puedo ganarle. Siempre salto a la pista con la mentalidad de que tengo todo lo necesario para vencer. Me imagino que jugaremos en la Arthur Ashe [24.000 espectadores, más que varios estadios de LaLiga]. Sé que en Nueva York lo aman, pero espero que me animen a mí”, indicó.

Alcaraz llegará al duelo de este domingo con un promedio asombroso en el torneo. Ha ganado el 90% de los partidos, por lo que él es, junto con Novak Djokovic (Open de Australia), el único tenista masculino en activo que llega al citado porcentaje en uno de los cuatro Grand Slams.

 El murciano, citado con Paul en los octavos, celebra la reacción de su cuerpo ante la exigencia de la competición. Dice estar “sorprendido” e incide en la recuperación  

Contaba Carlos Alcaraz después de superar a Yibing Wu —y alcanzar así los octavos del US Open— que durante sus cuatro meses y medio de ausencia intentó ver poco tenis, pero que su padre y sus hermanos sienten una “pasión tremenda” por este deporte y que al final no le quedó más remedio que sentarse frente al televisor y, de paso, analizar: “Era imposible”. “Soy de seguir a tope todos los resultados, pero lo hice también como un momento familiar. También me ha venido bien para ver cómo van los jugadores y saber qué sienten, coger información, pero la verdad es que es una pena que me lo haya tenido que perder”. En concreto, el murciano descartó seis torneos que teóricamente hubiera disputado, entre ellos Roland Garros y Wimbledon.

Ha sido un largo periodo en la reserva y al cuerpo, pese a la juventud del protagonista, siempre le cuesta volver a echar a andar por mucha memoria muscular que tenga. “Al día siguiente o justo después [de los tres encuentros que ha jugado], puedes sentirte realmente tenso. Puedes estar muy cargado, pero a mí no me ha pasado. He podido sentirme cada vez mejor. Es como si hubiera estado compitiendo todo el tiempo”, apreciaba el tenista español, que en su retorno a la competición pasa casi tanto tiempo en la pista de entrenamientos como en la camilla. Este viernes tampoco hubo excepción. Primero pulir los golpes y a continuación, el chasis. Tan importante lo uno como lo otro.

Nada más haber batido al chino por 6-3, 6-4 y 6-1 (en 2h 20m), Alcaraz —citado este domingo (no antes de las 20.00, Movistar+) con el estadounidense Tommy Paul (21º)— se dirigió a la zona de ensayos y allí se dedicó a limpiar varios tiros con los que no había quedado satisfecho. No estuvo mal, pero “podía ser mejor”.

“No siento que todavía esté en ese estado de flow ni que me esté saliendo todo bien, o que las cosas estén siendo fáciles”. “Siento que cada punto y cada partido me los tengo que ganar, y eso es una buena forma de mantener los pies en el suelo”. “Muchos errores han sido por querer pegarle demasiado fuerte”, precisó. “Pero bueno, al final sabíamos cuál era el error. Hemos sabido que a veces había que levantar la bola, que había que bajar la velocidad y jugar un poquito con las alturas. Eso le ha venido mal a él [Wu]”, prorrogaba, incidiendo acto seguido en el factor físico. Lo técnico irá llegando y lo mental dice ya haberlo controlado, pero una cosa son los esfuerzos diarios y otra los efectuados durante el transcurso de la competición.

Por eso, Alcaraz, de 23 años, se encomienda a las manos y el conocimiento de sus preparadores, Juanjo Moreno y Alberto Lledó. De ellos depende el cuidado de la carrocería del murciano, quien después del entrenamiento exprés del pospartido, invirtió un buen rato con el primero para tratar de restablecer lo mejor posible la muñeca y la musculatura. “Haré tratamiento con el fisio. Así que no hay mejor plan que ver a las Williams mientras lo hago”, anticipó. Y posteriormente, respondía a las cuestiones de los periodistas. ¿A qué tanto por ciento está respecto a su versión original? ¿Se ha sorprendido a sí mismo?

Factor inquietante

“La verdad que es difícil de comparar, pero me estoy sintiendo cada vez mejor, muy cómodo. Me estoy sintiendo muy bien tanto en la pista como físicamente”, introducía. “Me sorprende cómo estoy sintiéndome y cómo estoy recuperándome, algo que, quizá, era lo que más me preocupaba. Así que estoy muy contento de poder rendir al máximo tras cada partido, independientemente de que haya jugado a tres [Safiullin y Wu] o cuatro sets [Faria]. Para ser sincero, estoy mejor de lo que pensaba”, amplió.

Moreno (preparador y fisio) y Lledó (preparador) han sido dos pilares fundamentales en la construcción del campeón y ahora en el exhaustivo proceso de rehabilitación. Ambos (45 y 42 años, respectivamente) han sido clave en su evolución física y conocen como nadie las fortalezas y las debilidades del tenista, al que empezaron a moldear cuando era un crío en la academia de Juan Carlos Ferrero en Villena (Alicante). Tras la ruptura del jugador con el técnico, los dos también se desvincularon del centro y viajan siempre con Alcaraz, al que en Murcia, actual base de operaciones, también supervisan otros dos fisioterapeutas de confianza: Fran Rubio y Álex Sánchez.

El tenista de El Palmar ha ido aferrándose al taoísmo de Moreno para revertir la situación. El yin y el yang: “Siempre hay algo positivo en lo negativo. El punto blanco en el pez negro”.

Alcaraz ya correteaba en junio por las calles de El Palmar y en todo momento ha seguido un estricto plan para que no perdiera demasiado tono durante el largo periodo de baja. No ejercitar la articulación no significaba que no pudiera trabajar otras partes y además del apartado aeróbico, en cuanto pudo comenzó a hacer simulaciones en la pista. Ahora, de cerca se le ve fuertote; tal vez sin la definición de otros tiempos, pero poco a poco cada vez más preparado para afrontar la exigencia de los pulsos a cinco sets. Hasta aquí ha evitado que se dilate tanto el juego y confía en que si se da la situación próximamente, su cuerpo responda como ha respondido en las tres primeras escalas del torneo.

En la primera, el lunes, Alcaraz invirtió 2h 21m y recorrió casi 1,9 kilómetros; en la segunda fueron 2h 39m, con una carga superior (2,3 km); y en el último episodio los parámetros fueron similares a los del estreno (2h 20m y 1,8 km). Contra Paul, un tipo duro de pelar, el preámbulo invita a pensar que el español tendrá que dar un salto físico para resistir a la cadencia del estadounidense, con el que se ha medido ocho veces con buena fortuna: 6-2 a su favor. Cinco triunfos en los cinco últimos episodios, el último de ellos este curso en Australia. Allá le batió en tres sets. “Él juega en casa, así que tiene una pequeña ventaja”, apunta. “Su bola tiene mucho peso y por la forma que tiene de jugar, es muy difícil controlarla y dominar el punto. Pero ya veremos…”, zanjaba.

UN 90% DE TRIUNFOS, COMO DJOKOVIC

La serie entre Alcaraz y Paul (29 años) comenzó con una victoria del norteamericano, superior en el cruce de Canadá 2022. No obstante, el número tres del mundo la domina con claridad, aunque sobre superficie duro el balance es parejo (3-2).

“Hemos tenido grandes batallas, pero también me ha dado alguna que otra paliza…”, bromeó el de Nueva Jersey, que esta temporada conquistó Houston (ATP 250) y alcanzó las finales de Delray Beach, Queen’s y Hamburgo; “él y Sinner son el gran examen para los demás. Necesitaré jugar mi mejor tenis”.

Paul se caracteriza por no tener puntos débiles y por imprimir un ritmo elevado en los intercambios, además de que posee un servicio destacado tanto en porcentajes como direcciones.

“Me niego a pensar que no puedo ganarle. Siempre salto a la pista con la mentalidad de que tengo todo lo necesario para vencer. Me imagino que jugaremos en la Arthur Ashe [24.000 espectadores, más que varios estadios de LaLiga]. Sé que en Nueva York lo aman, pero espero que me animen a mí”, indicó.

Alcaraz llegará al duelo de este domingo con un promedio asombroso en el torneo. Ha ganado el 90% de los partidos, por lo que él es, junto con Novak Djokovic (Open de Australia), el único tenista masculino en activo que llega al citado porcentaje en uno de los cuatro Grand Slams.

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