El valor de las joyas de Zapatero según la tasación pericial apunta a un delito fiscal, aunque haya prescrito

José Luis Rodríguez Zapatero ha explicado, más de cuatro meses después del hallazgo de las joyas durante el registro policial de su despacho de la calle Ferraz y transcurridos casi tres meses del plazo que él mismo se dio ante el juez José Luis Calama, cuál es su origen. El conjunto de piezas, que incluyen rubíes, esmeraldas y zafiros y que un informe pericial encargado a Ansorena valoró en 1,3 millones de euros, fue, según el expresidente, “un obsequio realizado como atención personal» por el entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá Bin Abdulaziz al Saud, quien se lo entregó en Madrid, en la vivienda familiar ubicada en el Palacio de La Moncloa en junio de 2007, cuando era jefe del Ejecutivo. Lo que sigue son las implicaciones legales y éticas de esas explicaciones enviadas al magistrado de la Audiencia Nacional con el propósito de enterrar la pieza separada sobre las joyas.

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 El expresidente trata de desvincular el “obsequio” de su condición de jefe del Ejecutivo, pese a que recibió las piezas durante un viaje oficial del rey saudí a España  

José Luis Rodríguez Zapatero ha explicado, más de cuatro meses después del hallazgo de las joyas durante el registro policial de su despacho de la calle Ferraz y transcurridos casi tres meses del plazo que él mismo se dio ante el juez José Luis Calama, cuál es su origen. El conjunto de piezas, que incluyen rubíes, esmeraldas y zafiros y que un informe pericial encargado a Ansorena valoró en 1,3 millones de euros, fue, según el expresidente, “un obsequio realizado como atención personal» por el entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá Bin Abdulaziz al Saud, quien se lo entregó en Madrid, en la vivienda familiar ubicada en el Palacio de La Moncloa en junio de 2007, cuando era jefe del Ejecutivo. Lo que sigue son las implicaciones legales y éticas de esas explicaciones enviadas al magistrado de la Audiencia Nacional con el propósito de enterrar la pieza separada sobre las joyas.

Delitos y prescripción

Los expertos consultados coinciden en que de las explicaciones de Zapatero puede deducirse que el expresidente del Gobierno cometió un delito fiscal de acuerdo a la tasación pericial, aunque estaría prescrito. “Si el valor”, señala Manuel Cancio, catedrático de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Madrid, “es, efectivamente, tan elevado y no declaró el incremento de patrimonio que supuso la donación, al no tributar por ese regalo cometió un delito fiscal siendo presidente del Gobierno. Que haya prescrito, para lo cual tendrá que acreditar que lo recibió en 2007, no significa que no se cometió”. El magistrado Joaquim Bosch también destaca que en su escrito, Zapatero “está admitiendo hechos que serían constitutivos de delito fiscal si no hubiera prescrito”.

Otro de los delitos que se imputaba a Zapatero en esa pieza separada, el de contrabando, también quedaría descartado, añaden ambos juristas, si se acredita que recibió las joyas en España. El expresidente envió el pasado 16 de junio una carta a la corte real saudí pidiéndoles que así lo ratifiquen. Quedaría otro posible delito, añade Cancio, el cohecho pasivo impropio, por el que en 2011 fue juzgado el expresidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps (PP), finalmente absuelto. Hasta 2010, bajo el mandato de Zapatero, cuando se reformó el Código Penal, conllevaba una pena de multa, pero la redacción actual, que no se aplicaría al expresidente al remontarse los hechos al año 2007, dice expresamente: “La autoridad o funcionario público que, en provecho propio o de un tercero, admitiera, por sí o por persona interpuesta, dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su cargo o función, incurrirá en la pena de prisión de seis meses a un año y suspensión de empleo y cargo público de uno a tres años”. Es este caso también habría transcurrido el tiempo de prescripción.

Zapatero impugna la tasación realizada por Ansorena, que asegura que es “indudablemente muy superior al valor real de las piezas”, pero el escrito de su defensa no presenta, cuatro meses después del hallazgo, otro cálculo alternativo y en ese mismo documento llega a decir, para justificar haber aceptado el regalo, que el entonces presidente no tenía “conciencia de su valor material” cuando lo recibió.

Si las autoridades saudíes no atendieran a la petición de Zapatero o del propio juez Calama para confirmar que las joyas fueron un “regalo” y que se entregaron efectivamente en La Moncloa en 2007, el magistrado Bosch opina que “la interpretación más razonable sería la más beneficiosa para el investigado, es decir, la prescripción”.

La naturaleza del “obsequio”

El portavoz oficioso de Zapatero al estallar el escándalo, Luis Arroyo, declaró, que las joyas halladas en la caja fuerte correspondían a “regalos y herencias” con un valor de entre 30.000 y 50.000 euros. Cuando le preguntaron expresamente en La Sexta si ese obsequio procedía de la monarquía saudí, contestó: “No. Me lo ha confirmado el presidente. Yo le pregunté y me respondió que no hay nada de Arabia Saudita”.

Zapatero tampoco quiso aclarar ese extremo cuando, semanas después fue entrevistado en TVE: “El país no lo voy a decir”, respondió. Ahora admite que el “obsequio” fue, efectivamente, de Arabia Saudí y que lo recibió siendo presidente y en la residencia familiar del Palacio de La Moncloa. Esa revelación supone reconocer que incumplió su propio código ético. Carecía de rango de ley, pero el texto de la medida publicado en el Boletín Oficial del Estado el 7 de marzo de 2005 y dirigido a todos los miembros del Ejecutivo y altos cargos de la Administración General del Estado es así de explícito: “En el momento actual se hace necesario que los poderes públicos ofrezcan a los ciudadanos el compromiso de que todos los altos cargos en el ejercicio de sus funciones han de cumplir no sólo las obligaciones previstas en las leyes, sino que, además, su actuación ha de inspirarse y guiarse por principios éticos y de conducta que hasta ahora no han sido plasmados expresamente en las normas”. Entre esos “principios de conducta”, el código especificaba en el punto 3.6: “Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía o préstamos u otras prestaciones económicas que puedan condicionar el desempeño de sus funciones, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal. En el caso de obsequios de mayor significación de carácter institucional se incorporarán al patrimonio del Estado, en los términos previstos en la Ley 33/2003, de 3 de noviembre, del Patrimonio de las Administraciones Públicas”.

Tanto Pedro Sánchez como el propio Zapatero trataron de excusar la aceptación del regalo diciendo, en el primer caso, el pasado 18 de junio, que “la España de 2007 no es la de 2026″ y en el segundo, un mes después, que al “repasar”, seguramente “hubiera tomado otra decisión”. Pero el propio código ético subrayaba ya en 2005 que era “el momento” de que los poderes públicos se guiaran, además de por las leyes, “por principios éticos y de conducta”, lo que implicaba no aceptar ese tipo de regalos.

El escrito de la defensa de Zapatero insiste en varias ocasiones en que las joyas eran un “obsequio” o “deferencia” de tipo “estrictamente personal” para tratar de desvincularlo de su condición de presidente del Gobierno, pero lo recibió durante una “viaje oficial” a España del rey saudí y en la residencia familiar del palacio de La Moncloa. Además, en la propia carta que Zapatero envió a las autoridades saudíes para que acrediten el origen del regalo, dice: “Como posiblemente recordará, la Corte, con motivo del viaje oficial de Su Alteza Real Saudi el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Su Majestad el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, los días 18 y 19 de junio de 2007, y en el marco de las relaciones entre nuestros dos países, entregó sus muestras de consideración de las que fuimos objeto.”

También insiste el escrito de la defensa en que Zapatero aceptó el regalo “por deferencia y como muestra de agradecimiento”, y que las piezas “permanecieron guardadas durante todo este tiempo sin uso ni destino alguno”. En la entrevista en TVE el pasado julio, en la que se negó a revelar qué país le había regalado las joyas, el expresidente ya subrayó que no había habido “afán patrimonial” alguno, pero lo cierto es que en el momento en el que no entregó esas joyas a Patrimonio Nacional pasaron a ser de su patrimonio personal. De hecho, Miguel Sebastián, ministro de Industria en la segunda legislatura de Zapatero, explicó que él también había recibido en 2008 del entonces rey de de arabia Saudí un estuche que contenía joyas de esmeraldas y brillantes y que lo entregó a Patrimonio Nacional para exponerlos en una vitrina del ministerio.

En 2007, el año que, según el expresidente, recibió el “obsequio” de Arabia Saudí, este país condenó a seis meses de cárcel y 200 latigazos a una joven víctima de una violación múltiple por encontrarse con un hombre con el que no tenía parentesco cuando ocurrió el ataque. Posteriormente, el Rey le perdonó los latigazos. El Código Penal saudí también mantenía entonces la pena de muerte para quien mantuviese relaciones con homosexuales. El Gobierno de Zapatero aprobó la ley de igualdad en marzo de 2007 y la del matrimonio igualitario en 2005.

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