
España va camino de cerrar el tercer ejercicio consecutivo de caídas en la producción de coches, pero el país comienza a ver los frutos de las grandes inversiones en electrificación. Mientras el resto de Europa sufre anuncios de cierres —sobre todo en Alemania, donde el último golpe lo ha asestado Volkswagen con 50.000 despidos extra y la amenaza de cerrar cuatro fábricas en el país—, España ha sido capaz de convencer a los grandes grupos automovilísticos de invertir en el país para fabricar desde baterías a nuevos modelos eléctricos, incluso con la construcción de nuevas plantas como será el caso de la que SAIC Motor quiere levantar en Ferrol (A Coruña). Dichas inversiones han comenzado a trasladarse de los grandes anuncios a las líneas de montaje: desde junio, no ha habido mes en el que la fabricación de vehículos eléctricos no duplicara a la del mismo mes del ejercicio precedente, según los datos mensuales publicados por la patronal de fabricantes de coches, Anfac.
La fabricación de vehículos con enchufe se ha disparado gracias a los cuatro nuevos eléctricos de Volkswagen, que concentran más de 150.000 pedidos
España va camino de cerrar el tercer ejercicio consecutivo de caídas en la producción de coches, pero el país comienza a ver los frutos de las grandes inversiones en electrificación. Mientras el resto de Europa sufre anuncios de cierres —sobre todo en Alemania, donde el último golpe lo ha asestado Volkswagen con 50.000 despidos extra y la amenaza de cerrar cuatro fábricas en el país—, España ha sido capaz de convencer a los grandes grupos automovilísticos de invertir en el país para fabricar desde baterías a nuevos modelos eléctricos, incluso con la construcción de nuevas plantas como será el caso de la que SAIC Motor quiere levantar en Ferrol (A Coruña). Dichas inversiones han comenzado a trasladarse de los grandes anuncios a las líneas de montaje: desde junio, no ha habido mes en el que la fabricación de vehículos eléctricos no duplicara a la del mismo mes del ejercicio precedente, según los datos mensuales publicados por la patronal de fabricantes de coches, Anfac.
Fuentes del sector señalan que, a este ritmo, la cifra de producción de vehículos eléctricos puros en España superará a finales de año las 200.000 unidades, lo que supondría prácticamente duplicar los números del ejercicio pasado, cuando se alcanzaron las 107.732 unidades. Si se cumple la previsión de los fabricantes, que apuntan a 2,25 millones de vehículos ensamblados de todo tipo de tecnología (un 1% menos que en 2025), la cuota de producción de los eléctricos rondará el 9%. “Están fructificando las inversiones de los grandes grupos automovilísticos. Es la constatación del trabajo conjunto entre administraciones y fabricantes, un síntoma de que las cosas se han hecho bien”, indican las citadas fuentes.
Este subidón de los eléctricos que comenzó a mitad de año —en el acumulado de enero a abril, la producción de este tipo de vehículos se había desplomado un 23,4% por la adaptación de las plantas— ha sido posible gracias, sobre todo, al inicio de la fabricación en las plantas de Pamplona y Martorell (Barcelona) de los nuevos eléctricos del segmento B del grupo Volkswagen. Se trata de los coches eléctricos más asequibles hasta la fecha lanzados por el consorcio alemán: se trata del Volkswagen ID. Cross y el Skoda Epiq, en el caso de la planta navarra; y el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo, que se hace en la factoría catalana. En los pocos meses que llevan a la venta (el ID. Cross fue el último en entrar, con su lanzamiento oficial el mes pasado), llevan acumulados más de 150.000 pedidos, según cifras facilitadas por Volkswagen en el Salón del Automóvil de París celebrado este mes, un guarismo muy por encima de las previsiones de la compañía alemana, que estaba necesitada de buenas noticias. Unos 51.000 pedidos pertenecen al Raval, duplicando así las expectativas que tenía Cupra en dicho modelo a estas alturas del año. Y ni siquiera han sacado la versión barata a la venta.
A ello se suma el comienzo de la producción este año del nuevo VLE, el primer modelo que sale de la fábrica de Vitoria de Mercedes-Benz basado en la plataforma de producción VAN.EA. Para instalarla en la factoría vasca, la compañía alemana ha invertido 1.000 millones de euros. Además, la planta alavesa hace la versión eléctrica de la Vito. Por otro lado, en la fábrica de Stellantis Figueruelas (Zaragoza), la marca china Leapmotor inició oficialmente la semana pasada la producción del B10, un modelo que se ofrece tanto en eléctrico puro como en los conocidos como eléctricos de autonomía extendida —es un tipo de vehículo híbrido, que cuenta con un pequeño motor de combustión que sirve para generar energía con la que alimenta el sistema de propulsión, que es eléctrico—.
Además, Leapmotor ya ha confirmado que producirá en la misma planta zaragozana el B05 y tiene conversaciones muy avanzadas con Stellantis para hacer sus modelos en la fábrica de Madrid. Esto supondría la salvación de una planta para la que no había planes de inversión por parte de Stellantis para sustituir, cuando llegaran al final de su vida útil, los C4 y C4 X que se hacen allí.
Haciendo un barrido fábrica por fábrica, se observa que casi todas producen o prevén producir vehículos eléctricos en el corto plazo. Las únicas excepciones, de momento, son Renault Valladolid y las dos del fabricante de camiones Iveco, una de ellas también en la ciudad vallisoletana y la otra en Madrid. En el caso de la automovilística francesa, la compañía del rombo acaba de anunciar una inversión de 600 millones de euros en el país para traer cinco nuevos modelos a sus dos factorías, incluyendo dos eléctricos del segmento C para Palencia. Dicha planta se llevará un tercer coche híbrido, mientras que la de Valladolid recibirá otros dos híbridos, sin visos de momento de modelos eléctricos.
En la fábrica de Ebro y Chery en Barcelona se espera la llegada de un vehículo pequeño eléctrico de Ebro (la marca lo anunció para finales de este año), a lo que sumará en el primer semestre de 2027 el Jaecoo 5 eléctrico. Más adelante, podría llegar a la planta catalana también el Omoda 5, un coche con el que Chery ha despistado sobre si lo hará o no en Barcelona. Actualmente, sigue como una opción encima de la mesa, pero sin confirmarse oficialmente. Cabe destacar que, al igual que sucederá, en principio, con la planta que SAIC Motor quiere levantar en Ferrol, en la fábrica de Ebro y Chery se ensamblan vehículos cuyas piezas se hacen previamente en China.
A su vez, Ford anunció este verano una alianza con la también china Geely para llenar una fábrica muy por debajo de su capacidad como es la de Almussafes (Valencia). La marca del óvalo prevé hacer un crossover con versión eléctrica valiéndose de tecnología de Geely, mientras que esta última hará otros dos modelos eléctricos a partir de 2028.
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