Ferran Torres ultima su fichaje por el PSG. Aunque solo fue titular en el estreno ante Cabo Verde, justo cuando Lamine Yamal todavía no se había recuperado de la lesión, el delantero valenciano continúa sumando minutos en la selección española. Ha participado en seis de los partidos disputados por la Roja en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Es importante en el ciclo de Luis de la Fuente, como también lo fue en el de Luis Enrique. Y el asturiano no olvida: lo quiere en París.
El valenciano, que se encuentra en Dallas concentrado con la selección española para disputar este martes la semifinal del Mundial contra Francia, se reencontraría con Luis Enrique
Ferran Torres ultima su fichaje por el PSG. Aunque solo fue titular en el estreno ante Cabo Verde, justo cuando Lamine Yamal todavía no se había recuperado de la lesión, el delantero valenciano continúa sumando minutos en la selección española. Ha participado en seis de los partidos disputados por la Roja en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Es importante en el ciclo de Luis de la Fuente, como también lo fue en el de Luis Enrique. Y el asturiano no olvida: lo quiere en París.
Si el Barcelona concreta el traspaso del delantero al PSG, se ahorrará además ocho millones de euros. El club azulgrana solo tendría que abonar esa cantidad al Manchester City en caso de ampliar el contrato de Ferran, vinculado al Barça hasta 2027.
En el invierno de 2022, Ferran Torres aterrizó en el Barcelona. Entonces, el Barcelona de Xavi Hernández necesitaba refuerzos para rescatar a un equipo perdido en la Liga. La idea de la dirección deportiva que lideraban Jordi Cruyff (secretario técnico) y Mateu Alemany (director de fútbol) era pescar en la Premier League. Uno de los primeros nombres sobre la mesa fue Sterling, sin protagonismo en el City. Con esa idea viajó la expedición del Barcelona a Mánchester.
Sin embargo, cuando se sentaron a hablar en los despachos del Etihad, Alemany cambió de planes: ya no quería a Sterling sino a Ferran Torres. Lo conocía de su etapa en Valencia. “Mi niño”. Así llamaba Alemany a Torres, según fuentes del City. Resultó que Txiki Begiristain y compañía también estaban dispuestos a vender a Ferran. Pero serían menos flexibles que con Sterling.
Finalmente, el Barcelona pactó un traspaso que, entre fijos y variables, alcanzaba los 65 millones de euros. El contrato, en cualquier caso, tenía una cláusula más. Si Ferran renovaba con el Barça, el City cobraría otros ocho millones.
Hoy Mateu Alemany dirige el área de fútbol del Atlético. Entonces, como conocen el buen feeling de Alemany con Ferran Torres, el Barcelona quería utilizar al delantero valenciano como moneda de cambio en el fichaje de Julián Alvarez. La idea no convencía a Ferran. Según fuentes de la entidad azulgrana, el valenciano prefería un destino más glamuroso en Europa. Pocos resultan hoy más atractivos que el PSG, doble campeón de Europa, liderado por Luis Enrique en el banquillo.
“Yo me veo mañana jugando el partido contra Cabo Verde. Ni lo sé, ni me importa. Lo importante es conseguir los tres puntos. Lo externo ahora no es importante”, había subrayado Ferran Torres antes del debut de España en Estados Unidos preguntado sobre su futuro. No volvió a hablar. Pero su entorno continuaba hablando con el París. Así era el deseo del delantero, admirador del trabajo de Luis Enrique.
Tras la eliminatoria de Champions de la pasada temporada entre el Barça y el PSG, Ferran elogió públicamente al técnico asturiano. “Ellos tienen un entrenador muy bueno. Creo que en la segunda parte les ha dado la clave de cómo someternos, cómo presionarnos”, explicó el valenciano. El cariño es mutuo. “Es una apuesta sencilla. Su predisposición siempre es muy buena, trabaja mucho para el equipo, juega en todas las posiciones de ataque y no solo marca, sino que también asiste muy bien”, destacaba Luis Enrique sobre Ferran en 2021, cuando lo entrenaba en la selección.
El presente de Ferran, sin embargo, sigue en el Mundial: este martes la Roja se enfrentará a Francia por un lugar en la final del próximo domingo en Nueva York. Su futuro se vislumbra en París.
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