Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, los administradores de Urbagestión, no quieren ser calificados como “fondo buitre”. Seguro que saben de quienes hablo, pero, por si acaso, les resumo que es la empresa inmobiliaria que lleva siete años intentando echar a Maricarmen (una octogenaria en silla de ruedas) del piso en el que vivía desde 1956. Proeza que Urbagestión por fin consiguió perpetrar hace cuatro días, con la armoniosa ayuda de las instituciones de este país, esto es, de la policía que acudió a tirar la puerta abajo y a zurrar a los manifestantes, y de la judicatura, en concreto de la magistrada Elena Cortina Blanco. Como señalaba acertadamente Pablo Ordaz el otro día, lo más formidable del asunto es que toda esta brutalidad es por completo legal.
Qué extraordinario que les urja más deslindarse de un nombre que del hecho de arrojar a las tinieblas a una anciana impedida
Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, los administradores de Urbagestión, no quieren ser calificados como “fondo buitre”. Seguro que saben de quienes hablo, pero, por si acaso, les resumo que es la empresa inmobiliaria que lleva siete años intentando echar a Maricarmen (una octogenaria en silla de ruedas) del piso en el que vivía desde 1956. Proeza que Urbagestión por fin consiguió perpetrar hace cuatro días, con la armoniosa ayuda de las instituciones de este país, esto es, de la policía que acudió a tirar la puerta abajo y a zurrar a los manifestantes, y de la judicatura, en concreto de la magistrada Elena Cortina Blanco. Como señalaba acertadamente Pablo Ordaz el otro día, lo más formidable del asunto es que toda esta brutalidad es por completo legal.
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