Marc Márquez acaricia ya su octava corona en MotoGP, la décima en todas las categorías del Mundial de motociclismo. Con una victoria inapelable en el GP de Malasia, liderando desde la primera curva hasta la bandera de cuadros, el piloto de Ducati sacó tajada a la baja del lesionado Jorge Martín, su gran rival por el título, para abrir un hueco muy significativo cuando quedan tres fines de semana de competición. Tan magistral fue la gestión del catalán, rascando décimas vuelta tras vuelta sin cometer ningún error, que al final le sacó más de cuatro segundos en meta a sus acompañantes en el podio, Pedro Acosta y Alex Márquez.
El piloto de Ducati capitaliza la ausencia de Jorge Martín con una victoria de cabo a rabo que le permitirá tener bola de campeonato en el próximo gran premio
Marc Márquez acaricia ya su octava corona en MotoGP, la décima en todas las categorías del Mundial de motociclismo. Con una victoria inapelable en el GP de Malasia, liderando desde la primera curva hasta la bandera de cuadros, el piloto de Ducati sacó tajada a la baja del lesionado Jorge Martín, su gran rival por el título, para abrir un hueco muy significativo cuando quedan tres fines de semana de competición. Tan magistral fue la gestión del catalán, rascando décimas vuelta tras vuelta sin cometer ningún error, que al final le sacó más de cuatro segundos en meta a sus acompañantes en el podio, Pedro Acosta y Alex Márquez.
En la última vuelta, el 93 miró hacia atrás y dejó una imagen que ilustra su verdadera dimensión dentro del paddock de MotoGP. Cuando otea sus alrededores, nadie está cerca de su nivel todavía. Ni en Sepang ni en una batalla por el campeonato que llegó a tener perdida en el tramo inicial del campeonato, a más de 100 puntos de los líderes de Aprilia, que no han sabido imponer su dominio técnico tras cometer varios errores humanos.
Márquez, titánico pero no por ello infalible, como demuestran las 14 operaciones quirúrgicas en su cuerpo, la última en mayo de este mismo año, se distancia ahora a 44 puntos de Martín cuando restan 111 puntos en juego. Eso significa que en el próximo gran premio tendrá bola de partido. Si el GP de Qatar puede disputarse la semana que viene, con el conflicto en Oriente Próximo de nuevo a punto de ebullición, el líder necesitará sacarle otros 30 puntos al madrileño, que no pudo competir en Malasia tras haberse fracturado el radio la semana pasada, y ocho al italiano Marco Bezzecchi para proclamarse de nuevo campeón del mundo.
“Hoy era el día, había que asumir riesgos y hemos logrado una carrera perfecta. No quedan muchas carreras, pero sí muchos momentos, así que toca mantener la concentración. No quiero caer en la trampa de que ya está hecho”, aseguraba nada más bajarse de su Desmosedici GP. “Jorge llegaba tocado, y a Bezzecchi no quería darle alas. Busqué los límites en los entrenos para poder gestionarlos de la mejor manera durante la carrera”, analizó. Dicho y hecho.
A pesar de que ese brazo derecho con nueve operaciones desde 2019 ya no recuperará la normalidad nunca, Márquez aseguro que la posibilidad de conseguir otro laurel le permite seguir rodando como si nada hubiera pasado. “Estar luchando por un campeonato es lo que me hace ir rápido”, constató. Desde el garaje de Ducati, volvían a mostrarse exultantes con la habilidad y saber hacer del piloto de Cervera. “Es su enésima carrera perfecta. Un campeón así no ha existido jamás en ninguna época. Sus límites físicos no le suponen ningún problema gracias a su cabeza, tiene una mentalidad sin igual”, le elogiaba su jefe de equipo, Davide Tardozzi, camino al parque cerrado, en declaraciones a Dazn.
Márquez lució durante su vuelta de honor una bandera española con el crespón negro en recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario en Urda (Toledo), y los tres pilotos españoles que coparon el podio en Sepang tampoco descorcharon el prosecco en la ceremonia del podio. La carrera, sin demasiada historia en cabeza, guardó las mejores batalla en la lucha por ser el mejor del resto. Acosta, futuro compañero y heredero designado del heptacampeón, se llevó el gato al agua sacando brillo a la KTM en sus últimas carreras con la fábrica austríaca.
“¿La pelea no era contra ti?”, le preguntó el murciano al catalán, pícaro al ver cómo el japonés Ai Ogura y Bezzecchi se las tenían, llegándose a tocar sin consecuencias, en las últimas vueltas de la carrera. Muchos en el paddock se preguntan cómo Aprilia se ha dejado remontar un título que parecía encarrilado en el primer tercio del campeonato. La respuesta la saben todos: Márquez ha ganado siete grandes premios y siete sprints de 13 posibles desde que se operó y se saltó dos carreras para reparar el hombro en mayo.
Su hermano Alex, precisamente, se operará también de unas molestias en la clavícula y el hombro derecho y no podrá disputar la prueba en Qatar a pesar de haber completado el podio este domingo, haciendo de tapón a las Aprilia durante gran parte de la prueba. El menor de los Márquez sufre bursitis desde su grave accidente y posterior operación de urgencia en Montmeló, un revés que le alejó de la defensa del subcampeonato logrado el año pasado en su último curso con el Gresini Ducati.
Con Malasia en el retrovisor, los focos apuntan ahora a Qatar. La duda está en si se competirá en Lusail a pesar de que la organización ha amenazado con duras sanciones a los pilotos que decidan no acudir a la cita. Aunque la mayoría de trabajadores del paddock preferiría no viajar a la región, MotoGP Sports Entertainment Group y su matriz estadounidense, Liberty Media, insisten en que disputar el gran premio es seguro a día de hoy.
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