
La ministra de Sanidad, Mónica García (Madrid, 52 años), presentó este martes la nueva ley del tabaco como una “gran victoria” para España y equiparó la iniciativa al reciente triunfo de la selección en el Mundial de fútbol. Hace 16 años, recordó, el primer éxito de España en este torneo también coincidió con la pionera ley del tabaco, que erradicó el humo de los espacios interiores de bares, restaurantes y centros de trabajo. Como entonces, sin embargo, el proyecto se ha topado con el rechazo de sectores como la hostelería, industria tabaquera y estanqueros, entre otros. Tras su paso por el Consejo de Ministros, el proyecto deberá ser aprobado por el Congreso de los Diputados, donde necesita del apoyo de formaciones como el PP o Junts, que ya han mostrado sus reticencias. Pese a ello, la ministra se muestra confiada en que la tramitación parlamentaria salga adelante, y que el debate mejore el texto en cuestiones como el empaquetado genérico, que evita que las cajetillas de cigarrillos actúen como un elemento publicitario más. La ministra atiende a EL PAÍS por teléfono.

La ministra de Sanidad se muestra convencida de que la nueva ley del tabaco será aprobada en el Congreso y espera mejorar el texto durante la tramitación parlamentaria
La ministra de Sanidad, Mónica García (Madrid, 52 años), presentó este martes la nueva ley del tabaco como una “gran victoria” para España y equiparó la iniciativa al reciente triunfo de la selección en el Mundial de fútbol. Hace 16 años, recordó, el primer éxito de España en este torneo también coincidió con la pionera ley del tabaco, que erradicó el humo de los espacios interiores de bares, restaurantes y centros de trabajo. Como entonces, sin embargo, el proyecto se ha topado con el rechazo de sectores como la hostelería, industria tabaquera y estanqueros, entre otros. Tras su paso por el Consejo de Ministros, el proyecto deberá ser aprobado por el Congreso de los Diputados, donde necesita del apoyo de formaciones como el PP o Junts, que ya han mostrado sus reticencias. Pese a ello, la ministra se muestra confiada en que la tramitación parlamentaria salga adelante, y que el debate mejore el texto en cuestiones como el empaquetado genérico, que evita que las cajetillas de cigarrillos actúen como un elemento publicitario más. La ministra atiende a EL PAÍS por teléfono.
Pregunta. ¿Por qué ha llegado el proyecto de ley al Consejo de Ministros ahora, justo antes de las vacaciones, y no antes?
Respuesta. Hemos tenido que alinear la ley con las directivas de la Comisión Europea y pasar por una serie de trámites que han alargado el proceso.
P. ¿Teme que el proyecto no pase el filtro del Congreso?
R. Sabemos que existen unos equilibrios parlamentarios que no siempre responden a las necesidades de los ciudadanos, sino a lógicas partidistas. Pero esta es una ley que nos pone otra vez en la vanguardia de la protección de la salud pública y esperamos que prime la responsabilidad y no frenen una norma que busca evitar 50.000 muertes al año, 140 al día. El tabaco en todas sus formas está detrás del 30% de los tumores y el 100% de los cardiólogos dicen que, si pudieran retirar un factor de riesgo evitable, este sería el tabaco.
P. ¿Ha tenido algún contacto con el PP o Junts?
R. No todavía. Lo que sí acabo de escuchar es al señor Alberto Núñez Feijóo diciendo que la ley es una cortina de humo y que va a dividir al país. No sé si se refiere a que dividirá a los que quieren tener cáncer y los que no. No sé exactamente a qué división se refiere. Sí sé que en 2010 escuchamos también augurios catastrofistas que no se han cumplido. Hoy tenemos un país con espacios cerrados sin humo, mucho más saludables. Y me alegra ver que bares y restaurantes siguen gozando de muy buena salud. También queremos que la tengan los trabajadores y usuarios de sus terrazas.
P. ¿Qué les ha llevado a dar el salto de prohibir fumar a los menores?
R. El tabaco en todas sus formas es un tóxico adictivo muy perjudicial para la salud y es nuestra obligación proteger a los menores, al igual que hacemos con el alcohol. Estamos viendo, además, que los dispositivos asociados al tabaco son una vía de entrada a la adicción para los menores y que causan daños como hemorragias pulmonares.
P. La ley prevé sanciones de 200 euros si un menor fuma. Serán los padres quienes hagan frente a la multa, que puede ser sustituida por trabajos a la comunidad. ¿Es esta una forma de implicar a todos contra el tabaquismo?
R. La ley, como las de este tipo, debe incluir un régimen sancionador, pero en términos de salud pública eso nos preocupa menos. El objetivo no es sancionar, es consensuar elementos que consideramos de sentido común y fundamentales. No buscamos perseguir ni recaudar, sino visibilizar, concienciar y dar respuesta a la evidencia científica.
P. Se ha criticado que España será una “excepción” europea al prohibir fumar en terrazas y que esto dañará el turismo y la imagen del país.
R. Más que motivo de crítica, debe ser algo de lo que estemos orgullosos. La Comisión Europea dijo en 2024 que había que extender los espacios sin humo, también a las terrazas. Ser de los primeros en aplicar una medida que protege la salud de la población y que con seguridad seguirán otros países debe satisfacernos. El tabaco también es la principal causa de muerte evitable en Europa y existe un consenso entre las sociedades científicas.
P. ¿Era tan importante equiparar los vapeadores al tabaco tradicional? Los críticos dicen que son menos dañinos…
R. Ese debate es engañoso. Si se pretende que estos dispositivos sean una forma de control de daños, deberían usarse bajo supervisión médica, como los parches de nicotina o las pastillas. La industria sabe que no es así y lo está usando como excusa para atraer a nuevos consumidores jóvenes con presentaciones más amables que crearán nuevos adictos. Lo que más nos ha preocupado de las encuestas es el aumento del consumo de estos dispositivos entre los jóvenes.

P. ¿Cómo valora las reacciones de sectores como la hostelería y la industria? ¿Le sorprende que sean tan parecidas a las de 2010?
R. Me sorprende más que algunos sectores no tengan memoria, pero son minoritarios. Existe una amplia mayoría de la sociedad que apoya este tipo de medidas porque los beneficios logrados en 2010 siguen estando muy presentes. También nos hemos encontrado mucha gente que ha dejado el tabaco o quiere hacerlo y está de acuerdo en que se amplíen las zonas libres de humo porque esto les ayuda a dejar de fumar.
P. Usted decía que se ha retrasado la aprobación del proyecto de ley para alinearlo con las directrices europeas. Pero se les critica no haber esperado a que la Comisión Europea acabe de revisar las directivas sobre la materia.
R. No es cierto, estamos alineados con la Comisión. Hay una cosa en la que todavía no está definida la posición europea, por ejemplo, que es sobre los vapeadores desechables. Lo habíamos introducido en el texto, pero por ahora lo hemos retirado porque en Europa todavía no se ha consensuado. Dicho esto, la ley tiene un trámite parlamentario y hay cosas que, si se acuerdan en este tiempo en Europa, las podemos introducir.
P. ¿Tiene sentido criticar la ley con el argumento de que el tabaco aporta casi 4.000 millones al PIB y genera 60.000 empleos?
R. No existe la dicotomía salud a cambio de economía, es falsa. Si no hay salud, no hay economía. 50.000 vidas al año y el enorme sufrimiento que provocan las enfermedades causadas por el tabaco no tienen precio. Y más allá de los impuestos que puedas recaudar, los costes de la asistencia sanitaria de todas estas enfermedades los triplica. No tiene sentido plantearlo en estos términos. Otra cosa es que haya empresas que defiendan sus intereses económicos, pero nuestra función es proteger la salud de los ciudadanos. No se pueden contraponer los intereses económicos de unas empresas concretas a la vida y salud de toda una población.
P. ¿Por qué se ha quedado fuera de la ley el empaquetado genérico que haga indistinguibles las distintas marcas?
R. Había algunas carteras que no estaban de acuerdo con el empaquetado genérico. Decidimos posponer este punto para el trámite parlamentario. Sabemos que el empaquetado genérico funciona. Ya lo tienen otros países y hay evidencia científica de los beneficios que aporta que la propia cajetilla no sea un elemento de publicidad más.
P. Entonces, ¿el PSOE se opone y Sumar quiere convencerle en el Congreso?
R. Más que oponerse, hay algunas dudas. Esperamos resolverlas y convencer a todas las fuerzas parlamentarias de los beneficios de esta medida.
P. Otra cuestión clave es el precio del tabaco. Seguimos siendo uno de los países de Europa con el tabaco más barato…
R. Es cierto que la evidencia es muy clara y un incremento de precio ayuda a reducir la prevalencia del tabaquismo. Pero la competencia es de otra cartera [Hacienda]. En cualquier caso, es bueno que se abra el debate público, porque la evidencia científica demuestra que poner encima de la mesa estas cuestiones ayuda a que la sociedad reflexione sobre el daño del tabaco y ayuda a algunas personas a dar el paso para dejarlo.
P. ¿Cómo valora que el Reino Unido haya aprobado la “generación libre de humo”, en la que los nacidos a partir de 2009 no podrán fumar nunca tabaco convencional?
R. El objetivo de un futuro libre de la adicción al tabaco es compartido por todos. Nosotros pensamos que podemos llegar al mismo sitio por distinto camino, pero todos podemos aprender de los demás y adoptar medidas que tengan éxito en otros lugares. España llevaba sin tocar la Ley del Tabaco desde 2010 y era imprescindible ahora dar un impulso. Pero todos perseguimos el mismo fin: proteger a los menores de la adicción, ayudar a quienes quieren dejar de fumar y evitar que el humo de quienes aún fuman perjudique al resto de la población.
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