
Mientras esperaba su turno para hablar en la zona mixta, se sentó en una silla y desfundó el móvil. No decía nada. Andaba con el morro fruncido. Solo atinó a sonreír cuando le preguntaron por su hermanito, Keyne. “Es todo para mí. Es como si fuera un hijo y estoy enamorado de él. Me emociona verlo feliz y ver a mi madre vivir la vida que siempre ha soñado, a mis amigos… Al final es el sueño más grande de un niño, aparte del fútbol y de todo”, resolvió con gracia. El resto de sus respuestas, secas.
La conexión entre el lateral del Tottenham y el extremo del Barça fue una de las más repetidas en el último partido ante Austria
Mientras esperaba su turno para hablar en la zona mixta, se sentó en una silla y desfundó el móvil. No decía nada. Andaba con el morro fruncido. Solo atinó a sonreír cuando le preguntaron por su hermanito, Keyne. “Es todo para mí. Es como si fuera un hijo y estoy enamorado de él. Me emociona verlo feliz y ver a mi madre vivir la vida que siempre ha soñado, a mis amigos… Al final es el sueño más grande de un niño, aparte del fútbol y de todo”, resolvió con gracia. El resto de sus respuestas, secas.
No es la primera vez, sin embargo, que el 19 deja descolocados a periodistas y aficionados con su cara de circunstancias. “Hemos pasado de ronda, estoy feliz”, soltó sin demasiados rodeos. Y, cuando los que lo conocen descuelgan el teléfono, la respuesta es siempre la misma: “¿Mala cara? No marcó”. Lamine se fue sin goles, pero con el MVP en la mano. Y, lo más importante, con un nuevo socio: Pedro Porro.
Lamine Yamal se adueñó del escaparate mundial en la Eurocopa. Tenía 16 años y a un tipo experimentado como Carvajal como ladero en la banda derecha. No era extraño en Alemania ver al excapitán del Madrid recriminarle a Yamal el esfuerzo defensivo. Parecía parte de su educación. Sí fue más llamativo, al menos para el canterano del Barcelona, cuando Carvajal lo señaló frente a la afición del Bernabéu en el clásico de octubre: “Habla ahora”.
Antes del duelo, el azulgrana había bromeado con Ibai Llanos. “El Madrid se queja, roba”. Seguramente hay quienes entiendan que Carvajal buscaba continuar con la formación del chaval. No fue el caso de Lamine: le gusta ese viejo folclore del fútbol. “No hablo con nadie del Madrid”, subrayó.
Resultó que Carvajal nunca volvió a ser Carvajal tras romperse la rodilla y Luis de la Fuente tuvo que carburar una solución. Probó con Mingueza y meditó si sumar a la lista a dos jóvenes promesas de la rojita: Alex Jiménez (Bournemouth) y Fresneda (Sporting de Portugal). Finalmente, a Estados Unidos, México y Canadá llevó a Pedro Porro y a Marcos Llorente. Y, por si algo fallaba, sumó a la lista a un tipo polifuncional como Eric Garcia, justamente compañero y aliado de Lamine en la banda derecha del Barcelona. “Llorente y Porro son futbolistas diferentes”, se arrancó el técnico. Y describió: “Aunque comparten posición, cada uno aporta características distintas. Pedro tiene probablemente una ventaja en contextos de espacios reducidos y ante rivales más replegados, porque posee un pie más fino. Marcos, en cambio, ofrece una capacidad excepcional para repetir esfuerzos y mantener una presencia constante por banda”.
El duelo, de entrada, lo ganaba Llorente, titular ante Cabo Verde. Pero frente a Arabia jugó Porro, justamente en el primer partido como titular de Yamal. Volvió Llorente contra Uruguay. En el cuerpo técnico, entonces, se activó la pregunta: ¿Con quién está más cómodo Lamine? No hizo falta preguntarle. A Yamal se lo ve cómodo con Porro en el vestuario y en el campo. “Cada vez mejor. Nos vamos entendiendo mejor”, expuso el lateral. No fue casualidad, entonces, que la conexión Porro-Lamine fuera una de las más repetidas del partido. El lateral buscó 18 veces al extremo. Y Lamine le respondió con otros 17 pases.
Ante Austria, Porro interpretó la banda y el área. “Es un sueño hecho realidad. Un sueño que trabajas desde bien pequeño. Como he dicho antes, dar las gracias sobre todo a mis abuelos, a mi familia, tanto la que está aquí como la que me está apoyando en España. El equipo ha ganado y no me salen las palabras”, celebró tras firmar su primer gol con la Roja. Y hacerlo, además, en un Mundial.
Porro no saltó ayer al césped del estadio de Los Ángeles Galaxy durante el entrenamiento de España antes de viajar a Dallas para enfrentarse el lunes a Portugal en los octavos de final. Tampoco lo hicieron Laporte ni Lamine Yamal. Los tres se quedaron en el gimnasio. Olmo trabajó en la bicicleta estática, mientras Nico Williams continúa en la enfermería.
Porro se cuida para coger impulso. Lo necesita De la Fuente. Ha encontrado un aliado para Lamine Yamal.
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