La placa colocada como homenaje a Luis Cernuda en la acera de la céntrica calle de Tetuán de Sevilla en julio continúa suscitando críticas. Apenas tres palabras (el nombre y los dos apellidos) junto a la fecha de nacimiento y defunción del autor de Dónde habite el olvido concentraron dos erratas y un error que los descendientes quieren que se subsane. La baldosa de la discordia forma parte del Paseo de los Poetas, inaugurado en junio para conmemorar el centenario de la generación del 27.
Los herederos denuncian que se haya inscrito el segundo apellido, del que renegó en el exilio. El Ayuntamiento solo ha cambiado una de las faltas de ortografía denunciadas y mantiene otro de los errores tipográficos
Los herederos denuncian que se haya inscrito el segundo apellido, del que renegó en el exilio. El Ayuntamiento solo ha cambiado una de las faltas de ortografía denunciadas y mantiene otro de los errores tipográficos
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La placa colocada como homenaje a Luis Cernuda en la acera de la céntrica calle de Tetuán de Sevilla en julio continúa suscitando críticas. Apenas tres palabras (el nombre y los dos apellidos) junto a la fecha de nacimiento y defunción del autor de Dónde habite el olvido concentraron dos erratas y un error que los descendientes quieren que se subsane. La baldosa de la discordia forma parte del Paseo de los Poetas, inaugurado en junio para conmemorar el centenario de la generación del 27.
La familia del poeta ha alzado ahora la voz para mostrar su disconformidad con las decisiones del Ayuntamiento hispalense. En una carta dirigida al alcalde, José Luis Sanz, y hecha pública a través de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, lamentan no haber sido invitados al acto de descubrimiento de la segunda placa del Paseo de los Poetas del 27. “Ustedes ya tienen constancia de nuestra perplejidad, que les transmitimos personalmente (…) Si se nos hubiese consultado, estos desaguisados no se habrían producido”, aseguran en relación a las erratas detectadas en la inscripción. El escrito está firmado por cinco sobrinos-nietos del autor: Ana, Ángel, Luis, Joaquín y Jesús Yanguas Álvarez de Toledo, y fue entregado en el registro general del Ayuntamiento con fecha 3 de agosto.
Los herederos aprovechan la carta para reclamar a los responsables políticos que se corrijan las dos faltas de ortografías denunciadas y añaden una petición más: “es momento de corregir el error fundamental: el nombre”. En su opinión, “en la placa debe figurar ‘Luis Cernuda / 1902-1963’ y nada más”. Justifican este cambio argumentando que “es como firmó Cernuda toda su obra y como es conocido universalmente. Nunca utilizó pública ni privadamente su segundo apellido y, es más, a efectos de filiación y registro lo cambió ya en el exilio por Bidou”. En este sentido, insisten en que “nadie está legitimado para cambiar la voluntad” del escritor, puesto que “así aparece en todos sus documentos de identidad y acreditaciones, hasta el mismo certificado de defunción y la lápida en su tumba en México”. Para corroborarlo, adjuntan una copia de su pasaporte expedida por el Consulado de España en Boston (Estados Unidos), donde figura el apellido cambiado. La carta finaliza exigiendo que se “dé al recuerdo de Luis Cernuda la dignidad que merece, subsanando estos errores y su uso indebido”.
Una de las faltas de ortografía ya se ha eliminado, suprimiendo la tilde de Luis. El segundo error (un espacio de más tras el guion entre sus fechas de nacimiento y muerte) continúa igual. Según confirma el Ayuntamiento de Sevilla, la corrección se ha aplicado sobre la misma placa, no se ha sustituido. “Se ha corregido la tilde y no se contempla corregir el espacio porque se ha consultado a los diseñadores y no creen que sea un error”, mantienen las mismas fuentes. No obstante, la Real Academia de la Lengua considera que lo adecuado para indicar intervalos de fechas “es usar el guion, no la barra” y, al respecto, puntualiza que “el guion se escribe pegado a ambos lados”.

La baldosa de Cernuda está patrocinada por el Colegio de Abogados de Sevilla, que sufragó el coste por el vínculo existente entre el poeta y el Derecho, ya que estuvo matriculado en la Universidad de Sevilla en 1919, donde coincidió con el entonces joven catedrático Pedro Salinas, quien lo introdujo en los círculos literarios de los que acabaría siendo imprescindible.
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