La Barra de l’Avenir, platillos de fonda con el fondo de Roger Viñas

Roger Viñas prefiere que le llamen cocinero y no chef. En La Barra de l’Avenir, el nuevo establecimiento que comparte con el maître Chesco Salrach en el paseo de Sant Joan, junto a la plaza de Tetuán, propone una cocina sin artificios a base de platillos desnudos, sin guarniciones que disfracen el producto y con el sabor sostenido por fondos trabajados. La Barra prolonga el proyecto que ambos pusieron en marcha en 2020 en Avenir, en la calle del mismo nombre, en Sarrià-Sant Gervasi. Allí mantienen una propuesta de base catalana más refinada y gastronómica; en el nuevo local recuperan un registro informal, desenfadado y juguetón . Comparten proveedores, pero no formato, porque aquí se puede comer en la barra o en mesa, pedir varios platos, compartirlos y volver a elegir. Avenir conserva la distinción Bib Gourmand de la Guía Michelin.El nuevo local propone una alternativa al tapeo convencional a base de cazuelitas y platillos para compartir, con precios más accesibles que los del restaurante gastronómico del mismo nombre, aunque mantienen idéntico respeto por el producto.La carta de La Barra juega con recetas reconocibles y combinaciones que ponen el acento en el sabor . El tartar de calamar «bravito», porque el picante es un toque de sabor, llega con una salsa del propio cefalópodo en su tinta, a la que se incorporan las cabezas y las aletas emulsionadas con aceite y un punto de guindilla. Otro de los platos más singulares es el canelón de calamar, relleno de calamar. Llega a la mesa preparado con una fina masa de wonton y relleno de carne de cerdo y ternera, perejil, leche, huevo y jerez. Lo acompaña una salsa elaborada con el calamar y su tinta.La flor de calabacín se rellena de brandada de bacalao, con especias de pollo a l’ast. En los próximos días la flor de calabacín se sustituirá por los pimientos del piquillo, pero el relleno de la brandada al estilo Viñas garantiza la diferencia. Y el tartar de morro y oreja de cerdo se acompaña de una picada catalana de avellana, azafrán y ajo confitado también debe ocupar un lugar en el ágape.La carta enlaza esa cocina de producto con recetas de raíz catalana, donde se puede encontrar la donja, un embutido tradicional, dentro de uno de los bocadillos planchados; los pies de cerdo con gamba roja de Vilanova, y el cap i pota con sepia. En la degustación del cronista también figuraron el tartar de morro y oreja de cerdo, servido con una picada de avellana, azafrán y ajo confitado , y unas albóndigas de cordero ligadas con ajo confitado y pan.El pan tampoco es un acompañamiento menor, ya que trabajan con hogaza de masa madre de La Fabrique. En la bebida, el porrón ocupa un lugar central y se convierte en soporte para preparaciones vinculadas a la cerveza, el gin-tonic o el vino. Incluso en el postre music sirven un porrón en miniatura que resulta coquetón en la mesa. La carta vinícola, por su parte, prioriza pequeños productores y proyectos de proximidad, con referencias elegidas por su vínculo con el territorio y el producto.El recorrido dulce de la degustación incluyó un cremoso de chocolate con pan y aceite de oliva, pera con ratafía y yogur, y carquinyolis hechos por Viñas. Estos últimos, servidos como petits fours a la catalana, evitan la dureza excesiva que a veces acompaña a este dulce.Dos décadas de trayectoriaLa trayectoria del cocinero suma más de dos décadas entre fogones. Formado en el CETT, pasó por establecimientos como Hostal Mas dels Arcs, en Palamós, y Semproniana, en Barcelona, antes de incorporarse a Manairó, el restaurante de Jordi Herrera, donde fue jefe de cocina y formó parte del equipo cuando obtuvo una estrella Michelin . Tras años trabajando para otros, la pausa de la pandemia aceleró su decisión de emprender junto a Salrach. En La Barra, además, buena parte de la transformación del espacio corrió a cargo del propio maître.La Barra traslada así el universo culinario de la pareja profesional a una dirección más informal y de barrio, en el número 60 del paseo de Sant Joan, 60, donde abre de lunes a jueves de 9.30 a 23 horas y los viernes y sábados hasta medianoche. Allí encontrarán una cocina catalana de platillos en la que el fondo —de cocción y de fonda— lleva la voz cantante . Roger Viñas prefiere que le llamen cocinero y no chef. En La Barra de l’Avenir, el nuevo establecimiento que comparte con el maître Chesco Salrach en el paseo de Sant Joan, junto a la plaza de Tetuán, propone una cocina sin artificios a base de platillos desnudos, sin guarniciones que disfracen el producto y con el sabor sostenido por fondos trabajados. La Barra prolonga el proyecto que ambos pusieron en marcha en 2020 en Avenir, en la calle del mismo nombre, en Sarrià-Sant Gervasi. Allí mantienen una propuesta de base catalana más refinada y gastronómica; en el nuevo local recuperan un registro informal, desenfadado y juguetón . Comparten proveedores, pero no formato, porque aquí se puede comer en la barra o en mesa, pedir varios platos, compartirlos y volver a elegir. Avenir conserva la distinción Bib Gourmand de la Guía Michelin.El nuevo local propone una alternativa al tapeo convencional a base de cazuelitas y platillos para compartir, con precios más accesibles que los del restaurante gastronómico del mismo nombre, aunque mantienen idéntico respeto por el producto.La carta de La Barra juega con recetas reconocibles y combinaciones que ponen el acento en el sabor . El tartar de calamar «bravito», porque el picante es un toque de sabor, llega con una salsa del propio cefalópodo en su tinta, a la que se incorporan las cabezas y las aletas emulsionadas con aceite y un punto de guindilla. Otro de los platos más singulares es el canelón de calamar, relleno de calamar. Llega a la mesa preparado con una fina masa de wonton y relleno de carne de cerdo y ternera, perejil, leche, huevo y jerez. Lo acompaña una salsa elaborada con el calamar y su tinta.La flor de calabacín se rellena de brandada de bacalao, con especias de pollo a l’ast. En los próximos días la flor de calabacín se sustituirá por los pimientos del piquillo, pero el relleno de la brandada al estilo Viñas garantiza la diferencia. Y el tartar de morro y oreja de cerdo se acompaña de una picada catalana de avellana, azafrán y ajo confitado también debe ocupar un lugar en el ágape.La carta enlaza esa cocina de producto con recetas de raíz catalana, donde se puede encontrar la donja, un embutido tradicional, dentro de uno de los bocadillos planchados; los pies de cerdo con gamba roja de Vilanova, y el cap i pota con sepia. En la degustación del cronista también figuraron el tartar de morro y oreja de cerdo, servido con una picada de avellana, azafrán y ajo confitado , y unas albóndigas de cordero ligadas con ajo confitado y pan.El pan tampoco es un acompañamiento menor, ya que trabajan con hogaza de masa madre de La Fabrique. En la bebida, el porrón ocupa un lugar central y se convierte en soporte para preparaciones vinculadas a la cerveza, el gin-tonic o el vino. Incluso en el postre music sirven un porrón en miniatura que resulta coquetón en la mesa. La carta vinícola, por su parte, prioriza pequeños productores y proyectos de proximidad, con referencias elegidas por su vínculo con el territorio y el producto.El recorrido dulce de la degustación incluyó un cremoso de chocolate con pan y aceite de oliva, pera con ratafía y yogur, y carquinyolis hechos por Viñas. Estos últimos, servidos como petits fours a la catalana, evitan la dureza excesiva que a veces acompaña a este dulce.Dos décadas de trayectoriaLa trayectoria del cocinero suma más de dos décadas entre fogones. Formado en el CETT, pasó por establecimientos como Hostal Mas dels Arcs, en Palamós, y Semproniana, en Barcelona, antes de incorporarse a Manairó, el restaurante de Jordi Herrera, donde fue jefe de cocina y formó parte del equipo cuando obtuvo una estrella Michelin . Tras años trabajando para otros, la pausa de la pandemia aceleró su decisión de emprender junto a Salrach. En La Barra, además, buena parte de la transformación del espacio corrió a cargo del propio maître.La Barra traslada así el universo culinario de la pareja profesional a una dirección más informal y de barrio, en el número 60 del paseo de Sant Joan, 60, donde abre de lunes a jueves de 9.30 a 23 horas y los viernes y sábados hasta medianoche. Allí encontrarán una cocina catalana de platillos en la que el fondo —de cocción y de fonda— lleva la voz cantante .  

Roger Viñas prefiere que le llamen cocinero y no chef. En La Barra de l’Avenir, el nuevo establecimiento que comparte con el maître Chesco Salrach en el paseo de Sant Joan, junto a la plaza de Tetuán, propone una cocina sin artificios a … base de platillos desnudos, sin guarniciones que disfracen el producto y con el sabor sostenido por fondos trabajados.

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