La batalla acaba de empezar y el resultado está aún muy abierto. Pero la primera escaramuza para elegir a la mujer o al hombre que liderará Naciones Unidas a partir de 2027 ha dejado una ganadora: la costarricense Rebeca Grynspan.
Los 15 miembros del Consejo de Seguridad comienzan el proceso para sustituir a António Guterres. En segundo y tercer puesto quedan la guyanesa Rodrigues-Birkett y el argentino Grossi
La batalla acaba de empezar y el resultado está aún muy abierto. Pero la primera escaramuza para elegir a la mujer o al hombre que liderará Naciones Unidas a partir de 2027 ha dejado una ganadora: la costarricense Rebeca Grynspan.
La votación de este jueves, la primera que realizan los 15 miembros del Consejo de Seguridad, era el escenario para perfilar las preferencias entre los siete candidatos (a última hora se ha unido a los seis oficiales un nuevo nombre: el del exministro ugandés Olara Otunnu). Este es un proceso muy opaco, del que no hay información pública. Pero las filtraciones muestran a Grynspan como la mejor situada.
Según informó primero el medio especializado PassBlue, la secretaria general de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) ―cargo del que se ha tomado un permiso no remunerado de seis meses para centrarse en la campaña— supuestamente ha recibido 10 votos afirmativos, uno negativo y cuatro abstenciones. El problema de estos datos es que no se sabe de qué país viene cada uno, por lo que es difícil hacerse una idea de por dónde respiran los cinco Estados miembros con derecho a veto, los que al final van a decidir el resultado.
En segundo lugar ha quedado presuntamente la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, antigua ministra de Asuntos Exteriores, con nueve síes, dos noes y cuatro abstenciones. Y en tercer puesto, el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica —cargo que mantiene—, con siete votos a favor, dos en contra y seis abstenciones. El equipo de Grossi, muy confiado en sus posibilidades, mostró su sorpresa por este resultado.
Dos conclusiones se pueden extraer de estos resultados. La primera es que las dos personas en cabeza son mujeres. Si se confirmara la tendencia y una de ella se convirtiera en secretaria general de la ONU, marcaría un hito en los más de 80 años de historia del organismo, que siempre ha estado dirigido por hombres. La segunda es que los tres mejor situados (la costarricense Grynspan, la guyanesa Rodrigues-Birkett y el argentino Grossi) proceden de la misma región. La rotación geográfica de los jefes de Naciones Unidas es una norma no escrita. En esta ocasión le tocaba a América Latina y Caribe. Y, según lo conocido este jueves, los miembros del Consejo de Seguridad tienen la voluntad de respetar ese principio.
Quedan lejos ya la chilena Michelle Bachelet, el senegalés Macky Sall, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa y el ugandés Otunnu. Está previsto que vaya a haber más rondas de estos sondeos informales, en los que los miembros del Consejo de Seguridad indican, mediante voto secreto, si alientan, desalientan o no tienen opinión sobre cada una de las candidaturas.
Este es el inicio de un proceso que puede alargarse durante meses. Nada está decidido, porque todavía se pueden presentar nuevos candidatos con capacidad de romper la baraja y obligar a repartir las cartas de nuevo. Pero la votación de este jueves marca una tendencia importante para aquellos que sigan con interés la carrera para sustituir al portugués António Guterres.
Ahora han mostrado su opinión los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Pero la fase clave del proceso será cuando se proceda a las llamadas votaciones de color, en las que se diferencia si votan Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Rusia o China, los cinco miembros con derecho a veto. Estos son los que de verdad deciden quién está fuera y quién dentro de la carrera. Si no hay sorpresa de última hora, faltan semanas o meses para ver qué candidatos sobreviven sin ningún veto de los cinco grandes.
La votación se ha realizado una semana despues del debate de los seis candidatos (todavía no se había presentado el ugandés Otunnu) ante la Asamblea General. Fueron 90 minutos de discursos paralelos, en los que no hubo un intercambio de ideas real y en el que no despuntó especialmente ninguno de las cuatro mujeres y dos hombres que comparecían. Si acaso la guyanesa Rodrigues-Birkett fue la mejor parada. Jugaba en casa, por ser embajadora de su país ante la ONU. Y se notó: cosechó aplausos después de muchas de sus intervenciones.
El proceso ahora promete alargarse durante meses. Para llegar a la fase final es necesario que el Consejo de Seguridad adopte una resolución con un nombre que haya recibido al menos nuevo votos a favor y ningún veto. Una vez acordado este nombre, se presenta a votación a los 193 miembros de la Asamblea General, paso que suele ser un mero trámite de confirmación de lo ya decidido.
En la anterior ocasión, Guterres fue elegido en octubre. Si ahora se repite la fórmula, quedan aún muchas votaciones en el Consejo de Seguridad antes de que alguien pueda dar por hecho quién dirigirá la ONU a partir de 2027.
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