Banco Santander y Webster Financial Corporation han anunciado que ya tienen la aprobación de la Reserva Federal de Estados Unidos para la adquisición por parte de la entidad española de la marca estadounidense en una operación valorada en más de 12.000 millones de dólares (algo más de 10.000 millones de euros, al cambio actual). Con este visto bueno final, la operación se cerrará “previsiblemente” el próximo 20 de agosto de 2026, según ha admitido el banco presidido por Ana Botín en un comunicado. Atrás quedan las dudas que las tensas relaciones políticas y comerciales entre España y Estados Unidos en los últimos años arrojaron sobre la adquisición y que incluso llevó a senadores republicanos a pedir oficialmente al presidente Donald Trump que la bloquease.
La entidad española se hará con la estadounidense a cambio de más de 10.000 millones
Banco Santander y Webster Financial Corporation han anunciado que ya tienen la aprobación de la Reserva Federal de Estados Unidos para la adquisición por parte de la entidad española de la marca estadounidense en una operación valorada en más de 12.000 millones de dólares (algo más de 10.000 millones de euros, al cambio actual). Con este visto bueno final, la operación se cerrará “previsiblemente” el próximo 20 de agosto de 2026, según ha admitido el banco presidido por Ana Botín en un comunicado. Atrás quedan las dudas que las tensas relaciones políticas y comerciales entre España y Estados Unidos en los últimos años arrojaron sobre la adquisición y que incluso llevó a senadores republicanos a pedir oficialmente al presidente Donald Trump que la bloquease.
Webster es la sociedad matriz de Webster Bank, N.A., un banco estadounidense de banca minorista y comercial fundado en 1935 y que encaja en la idea que tiene el Santander en mente de expandirse en la primera economía mundial por la autovía de los préstamos al consumo. La Fed suponía el último escalón regulatorio para el Santander, después de haber logrado ya los de la Office of the Comptroller of the Currency (OCC), el organismo supervisor bancario de Estados Unidos, el pasado 12 de junio de 2026; y la del Banco Central Europeo, recibida el 21 de julio de 2026. Ninguno ha visto impedimentos de competencia o legales a la adquisición.
Los miedos y recelos que se habían desatado ante un posible rechazo de la Administración Trump (de la que dependían en última instancia algunos reguladores) quedan atrás. En aquella carta al Senado de EE UU, los compañeros de partido de Trump hasta recurrieron a acusaciones falsas sobre la operativa del banco español. La carta calificaba a España como un gran centro europeo del lavado de capitales, al tiempo que la señalaba como la puerta de entrada de la droga en Europa procedente de Latinoamérica. Ahora, sin embargo, se aceleran los plazos que se manejaban últimamente. Hace apenas unos días, durante la presentación de los resultados del primer semestre del año, el consejero delegado del Santander, Héctor Grisi, apuntó como fecha probable a finales de este 2026 para poder abrochar la compra. No se esperaba esta aceleración veraniega: el propio banco admite hoy mismo que el punto y final podría llegar antes de terminar agosto, en solo dos semanas.
“La operación previsiblemente reforzará el negocio de Santander en Estados Unidos y acelerará el cumplimiento de sus objetivos financieros”, asegura el banco español. Por su parte, la Fed considera en el texto donde la autoriza que “la propuesta no tendría un impacto adverso significativo en la competencia o en la concentración de recursos en ningún mercado relevante” y también recoge que el análisis realizado por el Departamento de Justicia al respecto tampoco encontró reparos ni nada que impida su consecución.
Una vez completada la integración, Santander prevé que ese mercado alcance un retorno sobre el capital tangible (RoTE) de alrededor del 18% en 2028. Asimismo, se estima que la operación genere un incremento del beneficio por acción de en torno al 7% u 8%, así como un retorno sobre el capital invertido cercano al 15%, también para 2028.
Además, el Santander pasará a ser uno de las diez principales entidades de banca minorista y de empresas de Estados Unidos por activos, con un balance conjunto en el país de aproximadamente 327.000 millones de dólares, 185.000 millones en préstamos y 172.000 millones en depósitos. La adquisición supone un 4% de los activos totales del grupo español y espera que la entidad suponga en torno entre el 7% y el 8% del beneficio del grupo en dos años.
Cuando se complete la operación, la mayor parte de los negocios de Webster pasarán a integrarse en Santander Bank, N.A., la entidad bancaria de Santander en Estados Unidos. Hasta el cierre, Santander y Webster seguirán operando de forma independiente. Los clientes no necesitan hacer nada por el momento, asegura el Santander: “Sus cuentas, productos y servicios continuarán funcionando con normalidad. Cualquier cambio futuro se comunicará con antelación suficiente antes de su entrada en vigor”.
Tal y como explicó el Santander cuando lanzó la operación, por la que pagará 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 acciones del banco español por cada título del comprado, su objetivo es crear un gran banco en el noreste del país y no tanto en todo el país, donde el año pasado lanzaron su enseña digital Openbank. La entidad resultante se encontrará entre los cinco mayores bancos por depósitos de esa región.
Al mismo tiempo, el Santander espera que la operación genere sinergias de costes significativas, de aproximadamente 800 millones de dólares, uno de los principales atractivos de la transacción cuando fue planteada y se anunció de manera sorpresiva. Estas sinergias son equivalentes a en torno al 19% de la base de costes conjunta, que pasará de 4.451 millones a 3.500 millones en tres años, gracias a eficiencias en oficinas centrales, renegociación con proveedores o mejoras de financiación, así como la fusión de los negocios de auto y consumo. El coste previsto de la reestructuración es de 1.600 millones.
“Santander US y Webster encajan a la perfección. Juntos, con el apoyo de las plataformas globales, la tecnología y la experiencia de Santander, crearemos un banco más sólido y con la escala necesaria para ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes y a las comunidades en las que operamos. Esta combinación reforzará nuestra posición en uno de los mercados bancarios más atractivos del mundo y nos sitúa en una posición privilegiada para construir uno de los bancos con mejores resultados entre nuestros competidores en Estados Unidos”, ha expresado Botín en el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) española. Botín siempre esgrimió que la operación era un win-win para todos los implicados.
Por su parte, John Ciulla, presidente y consejero delegado de Webster, incide en la mejora de prestaciones de ambos en territorio americano: “Nos alegra estar un paso más cerca de completar esta importante adquisición estratégica, que mejorará nuestra escala y completará nuestro modelo de negocio en Estados Unidos. La integración de dos negocios tan complementarios permitirá a Santander ofrecer un mejor servicio a clientes particulares y empresas, y contribuirá al desarrollo de las comunidades locales. Afrontamos con entusiasmo esta nueva etapa para Santander”.
Finalmente, Christiana Riley, consejera delegada y directora general de Santander Holdings USA, destaca el impacto y estrategia que persigue la operación: “La integración de dos negocios tan complementarios permitirá a Santander ofrecer un mejor servicio a clientes particulares y empresas, y contribuirá al desarrollo de las comunidades locales. Afrontamos con entusiasmo esta nueva etapa para Santander”.
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