Jubilados a los 63, el modelo que Alemania quiere liquidar para sanear las pensiones: “Empecé a cotizar a los 16 años”

¿Puede un techador seguir trabajando hasta llegar a la edad de jubilación? El duro oficio de instalar, reparar y mantener los tejados de los edificios fue el ejemplo elegido por el entonces Gobierno de coalición de Angela Merkel con los socialdemócratas para defender una ley que permitiera a todos los trabajadores que hubieran cotizado al menos 45 años poder jubilarse dos años antes de la edad oficial —entonces 65 años— sin penalización económica.

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 El país europeo lleva tiempo analizando cómo hacer sostenible el sistema en un contexto de crisis demográfica y aumento de la esperanza de vida  

¿Puede un techador seguir trabajando hasta llegar a la edad de jubilación? El duro oficio de instalar, reparar y mantener los tejados de los edificios fue el ejemplo elegido por el entonces Gobierno de coalición de Angela Merkel con los socialdemócratas para defender una ley que permitiera a todos los trabajadores que hubieran cotizado al menos 45 años poder jubilarse dos años antes de la edad oficial —entonces 65 años— sin penalización económica.

La ley, que entró en vigor en 2014, permitía así jubilarse en aquel momento a los 63 años. Esto se fijó como excepción a la decisión de elevar gradualmente la edad general de jubilación hasta los 67. “No puedo permitir que un techador siga trabajando en un tejado a los 67 años”, dijo entonces el político socialdemócrata y antiguo presidente del SPD Kurt Beck. Sin embargo, 12 años después, el comité de expertos encargado de analizar el sistema de pensiones ha recomendado ahora al Gobierno de Friedrich Merz poner fin a esta práctica.

Alemania lleva tiempo analizando cómo hacer sostenible su sistema de pensiones en un contexto de crisis demográfica y aumento de la esperanza de vida, unido a un largo periodo de debilidad económica. Desde hace un par de años, las generaciones del conocido como baby boom, caracterizadas por una elevada natalidad, están alcanzando paulatinamente la edad de jubilación, lo que ha elevado la presión sobre las arcas públicas. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que la generación nacida en 1964, con 1,4 millones de nacidos vivos, fue la más numerosa de la historia de la República Federal de Alemania.

De acuerdo con las cifras del Seguro de Pensiones Alemán, desde que se aprobó la llamada jubilación a los 63, casi tres millones de trabajadores han decidido retirarse antes por esta vía. Además, desde 2015, cerca del 30% de las personas que se jubilan por primera vez aprovechan esta modalidad. Como actualmente, la edad de jubilación es de 66 años y 4 meses —va aumentando gradualmente hasta los 67—, eso quiere decir que la jubilación a los 63 es en realidad jubilación a los 64 y 4 meses actualmente.

Ralf Hermann es uno de los alemanes que se decantó por esta opción. “Si no hubiera llegado el coronavirus, habría seguido trabajando”, explica, no obstante, desde su casa por teléfono en Magdeburgo sobre una opción a la que hubiera podido adherirse con 63 años y 6 meses. “En mi caso, el factor decisivo fue la pandemia del coronavirus. En aquel momento trabajaba en Flixbus y eso ya no funcionaba”. Eso le motivó a retirarse a las puertas de su 65 cumpleaños, en los primeros meses de la pandemia en 2020, en lugar de en 2021 que era lo que tenía pensado.

Hermann, nacido el 21 de abril de 1955 en el este de Alemania, comenzó a trabajar a los 16 años y por eso considera justo haber podido usar esta opción. “Empecé a cotizar prácticamente desde el primer momento”, recuerda sobre su trayectoria laboral de 48 años, que le permitió jubilarse antes de los 65 años y 9 meses que le correspondían por su fecha de nacimiento. Formado en su juventud como electricista en los ferrocarriles alemanes del este de Alemania, pasó por diversos empleos, desde inspeccionar grandes locomotoras diésel o ser profesor de autoescuela hasta trabajar en el sector de la construcción de viviendas hasta la reunificación alemana. Después, tras pasar por otros trabajos, volvió a ser profesor de autoescuela y a formar a otros maestros. “Ya casi no queda gente que cumpla esos 45 años de vida laboral”, comenta sobre la propuesta de eliminar esta opción. “En mi opinión, lo que han hecho ahora con todo este asunto es una cortina de humo”.

Sin embargo, los economistas lo ven diferente. Desde el comité de expertos señalan que muchos de los que se benefician de esta jubilación podrían seguir trabajando y recomiendan ponerle fin. Es uno de los 33 puntos del paquete de reformas del sistema de jubilación alemán, que el Gobierno de Merz ha anunciado que va a implementar en su totalidad y que espera aprobar antes de final de año.

“La gran ventaja de suprimir la jubilación a los 63 años es que se mantiene a la gente en el sistema cotizando durante más tiempo y al jubilarse más tarde, también se cobra la pensión durante menos tiempo, lo que estabiliza el sistema de pensiones”, explica el director del instituto económico Ifo en Dresde, Marcel Thum, al mismo tiempo que señala que un estudio elaborado por el DIW ha demostrado que la pensión a los 63 no beneficia en absoluto a las personas que han trabajo “mucho y duro”, sino más bien “a los que trabajan en oficinas”. “Y hay dos razones para ello. En primer lugar, los trabajadores manuales clásicos, es decir, las personas que realmente trabajan duro, suelen tener trayectorias laborales discontinuas, que no llegan a los 45 años. A menudo han estado en paro o han tenido que cambiar de empresa o han sido autónomos en alguna ocasión. Y, en segundo lugar, está claro que, si no ganan mucho, la caída de los ingresos laborales respecto a los ingresos de jubilación resulta, naturalmente, dolorosa”.

La eliminación de esta jubilación podría suponer un ahorro para el Estado de 9.500 millones de euros por generación y el mercado laboral dispondría de unos 125.000 trabajadores a tiempo completo adicionales, según un estudio del DIW elaborado para la Fundación Bertelsmann, que señala que cada año, entre 250.000 y 280.000 trabajadores se acogen a esta modalidad. “Esto supone alrededor de una quinta parte del gasto total del seguro de pensiones obligatorio, y la tendencia va en aumento”, escribieron.

También un estudio del Instituto Prognos para la Iniciativa Nueva Economía Social de Mercado (INSM) demostró en 2023 que la supresión gradual de esta pensión podría paliar la escasez de mano de obra cualificada y aliviar la carga de los contribuyentes. Según este estudio, sin esta pensión los contribuyentes habrían tenido que aportar unos 8.000 millones de euros menos en 2025.

“Que la Comisión haya propuesto acabar con esto no me sorprende en absoluto, porque todas las personas que se ocupan de las pensiones, que analizan las finanzas y ven lo difícil que está la situación de nuestro sistema de pensiones, siempre han propuesto suprimir esta pensión a los 63 años”, explica Thum.

El amplio paquete que incluye también otras propuestas como la creación de una pensión de capitalización (privada) obligatoria, complementaria a la pública, a la que trabajadores y empresas destinarán hasta el 2% de su salario anual, puede ayudar a que el sistema de pensiones sea sostenible a largo plazo siempre que, como apunta el economista, se implante “con celeridad”. “No obstante, siempre surgen crisis que no se pueden prever, eso es así. Pero desde la perspectiva actual, diría que, si se aplican las reformas, ya estamos en el buen camino”.

Pero no todos lo ven igual. “El Gobierno debe reconocer la trayectoria vital de las personas”, afirmó la presidenta de la Asociación de Sindicatos de Alemania (DGB), Yasmin Fahimi, que defiende el hecho de que quien haya trabajado 45 años se ha ganado la pensión. “La supresión de esta pensión supondría una bofetada para quienes han trabajado durante décadas, han pagado cotizaciones y han contribuido a la prosperidad de este país”, declaró por su parte Ralf Reinstädtler, responsable de asuntos sociales del sindicato IG Metall.

Sus defensores alegan que resulta indispensable, sobre todo, en profesiones con un elevado esfuerzo físico o psíquico y señalan que muchos trabajadores dudan de poder trabajar hasta la edad normal de jubilación. “Esto sería doblemente injusto: un inicio precoz de la vida laboral y muchos años de trabajo duro, a menudo en turnos, reducen la esperanza de vida y acortan el periodo de percepción de la pensión”, denuncian desde IG Metall. Asimismo, una encuesta reciente de la Confederación Alemana de Sindicatos revela que cuatro de cada diez trabajadores en Alemania cree que no podrá aguantar hasta alcanzar la edad de jubilación, sobre todo, en los sectores de la construcción, la artesanía y la asistencia sanitaria, donde las cifras llegan hasta el 70%.

Este debate acaparará seguramente gran parte de la atención en la campaña electoral, que comienza ahora para los comicios de Sajonia-Anhalt, el próximo 6 de septiembre. Este estado del este de Alemania tiene la población más envejecida del país. Además, la pensión pública es, para la mayoría de los alemanes orientales, el único medio de subsistencia en la vejez y es usado con frecuencia por los políticos de la ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), que según los sondeos obtendría mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt, lo que propiciaría su entrada en el primer gobierno regional.

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