Muere a los 93 años el cineasta Tinto Brass, director de ‘Calígula’ y uno de los realizadores de cine erótico y transgresor más famosos

El director italiano Tinto Brass ha fallecido este miércoles en Roma, según ha anunciado su familia, a los 93 años. Giovanni Tinto Brass era uno de los últimos representantes de un cine que hoy ya nadie se atreve a hacer, muy excesivo, bastante fetichista, antihipócrita y, por supuesto, erotómano. A veces le salió bien la jugada, otras no tanto, pero Brass nunca dejó indiferente a nadie. Entre sus mejores trabajos quedan Salón Kitty (1976), Calígula (1979), Los burdeles de Paprika (1991) y La llave secreta (1983).

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Un fotograma del 'Calígula' de Tinto Brass. El creador italiano comenzó formando parte de las corrientes vanguardistas hasta que en los años setenta se convirtió en uno de los grandes del erotismo en la gran pantalla  

El director italiano Tinto Brass ha fallecido este miércoles en Roma, según ha anunciado su familia, a los 93 años. Giovanni Tinto Brass era uno de los últimos representantes de un cine que hoy ya nadie se atreve a hacer, muy excesivo, bastante fetichista, antihipócrita y, por supuesto, erotómano. A veces le salió bien la jugada, otras no tanto, pero Brass nunca dejó indiferente a nadie. Entre sus mejores trabajos quedan Salón Kitty (1976), Calígula (1979), Los burdeles de Paprika (1991) y La llave secreta (1983).

Giovanni Brass nació en Milán en 1932. El mote de Tinto acortaba el apodo de Tintoretto de su abuelo, pintor. Licenciado en Derecho, Brass trabajó en el archivo en la Cinemateca francesa de París y comenzó sus primeros pasos como ayudante de dirección de Roberto Rossellini y Alberto Cavalcanti. Así saltó al largo con treinta años, cuando dirigió y estrenó Chi lavora è perduto (In capo al mondo), que tuvo una gran acogida en el festival de Venecia de 1963. Ahí se mostraban ya las maneras experimentales, de vanguardia del cine europeo, que marcaron la primera etapa profesional de Brass, a través del retrato de un día de un diseñador en el paro que reflexiona sobre aceptar o no un trabajo, y para ello repasa toda su existencia. Gracias a ese éxito, siguió por esa senda: gracias a Umberto Eco recibió el encargo para realizar dos cortos, Tempo Libero y Tempo Lavorativo, que ahondaban en su juego con el lenguaje visual.

En esos años, Brass dirigió el wéstern El yankee (1966), el giallio Con el corazón en la garganta (1967), protagonizado por Jean-Louis Trintignant, o The Howl (1970), en la que mostró, a través del surrealismo que acompaña el viaje de los dos protagonistas, el paisaje rompedor creado por la cultura pop, la nueva aproximación al sexo y la política de los años sesenta. Esa etapa la cerró con Al margen de la sociedad, la mejor película italiana, según el jurado, en el concurso del certamen de Venecia de 1970, con Franco Nero y Vanessa Redgrave, cuando la británica protagonizaba las películas más arriesgadas europeas, como Los demonios (1971), de Ken Russell.

A mediados de los setenta, Brass realizó su viraje al cine erótico. En 1988 explicaba en una entrevista en EL PAÍS: “Existe un gran espacio y muchas posibilidades en el mercado para el cine erótico, pero sigue habiendo muchas presiones de gente que no entiende la diferencia entre cine erótico y pornográfico y que provocan que se dé más espacio al pornográfico”. Esa diferencia entre ambos está en el objeto que estimula: “En el pornográfico, solo la erección, y en el otro, una emoción”. De ese cambio llegaron Salón Kitty (1976), un porno soft apoyado en la estética del Tercer Reich, y, finalmente, su filme más conocido, Calígula (1979).

Calígula arranca en Roma en el año 37. Calígula (Malcolm McDowell) despierta abrazado a su hermana menor, Drusila (Teresa Ann Savoy). Ha soñado que su abuelo, el emperador Tiberio (Peter O’Toole), quiere matarle, como ya hizo con casi toda su familia. Rápidamente, McDowell y Brass retratan el personaje: tan niño como hombre, caprichoso, veleta emocionalmente, disfrutón con su relación incestuosa, y un presuntuoso que hace alarde de su coraje y de su enorme pene.

Ese inicio lo filmó Brass en Roma en la primavera de 1976, pero no se vio en pantalla hasta el estreno de la restauración en Cannes en 2023 del filme, titulada Calígula: The Ultimate Cut, y liderada por el escritor e historiador cinematográfico Thomas Negovan, que al ampliar el filme aportó coherencia y un valor político superior al jaleo sexual que vertía el filme en la versión que se estrenó en 1979. Para ello, Negovan repasó las 97 horas de metraje original de Calígula que se conservaban en los archivos de la revista Penthouse.

En agosto de 1979, Calígula se estrenó sin la firma de su director, repudiada por su guionista, Gore Vidal (que ya se había enfrentado con el director por la reescritura previa del libreto), y sin el beneplácito de la mayoría de sus intérpretes: McDowell, O’Toole, Helen Mirren, Savoy o John Gielgud. Porque su productor, Bob Guccione, fundador y propietario de Penthouse, la vendió como “la cumbre del cine impúdico”, y la remontó a su antojo, a espaldas de Brass y del resto de sus creadores. Como recordaba Miquel Echarri en EL PAÍS por este reestreno: “Casi un tercio del metraje lo ocupaban secuencias de sexo no simulado, filmadas en secreto por una segunda unidad y protagonizadas por algunas de las modelos de Penthouse, las mismas figurantes sin frase, pero con sexo, a las que Brass, obligado por el productor a hacerles un hueco en el decorado, había pedido que se sentasen en un rincón, lo más lejos posible de las cámaras, y no molestasen”.

Brass renegó de Calígula, aunque no del cine erótico, ni de diseccionar el placer y el deseo en el ser humano, aunque con cierta dejadez en lo fílmico. Por eso siguió en este subgénero con títulos como La llave secreta (1983), que probablemente sea su mejor película y que fue secuestrada temporalmente en su estreno por un tribunal en Italia a causa de sus secuencias eróticas; Miranda (1985); Los burdeles de Paprika (1991); El hombre que mira (1994), adaptación de una novela de Alberto Moravia; Monella (1998) o Las perversiones de Livia (2002), entre otras.

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