La justicia italiana reabre el caso del asesinato de Pasolini, 51 años después de su muerte

Italia sigue buscando la verdad sobre la muerte del escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini, pues casi nadie se cree la versión oficial de su asesinato, hace ahora 51 años, la madrugada del 2 de noviembre de 1975 en un descampado de Ostia, en el litoral de Roma. La propia sentencia que condenó al joven de 17 años que confesó el homicidio, Pino Pelosi, ya mostró sus dudas de que actuara solo y luego se han sucedido numerosas hipótesis e intentos de reabrir el caso. Los últimos han sido del abogado romano Stefano Maccioni, que desde hace años investiga el crimen, ha publicado libros con sus hallazgos y ya logró que la Fiscalía reabriera el caso en 2010 y 2023, aunque luego se volvió a cerrar en ambas ocasiones sin llegar a nada concluyente. Ahora lo ha vuelto a intentar, con una denuncia presentada hace un año, y la Fiscalía de Roma ha accedido a reabrirlo.

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 La Fiscalía practicará diligencias tras la aparición de un testigo inédito y las investigaciones de un abogado, que ya impulsó nuevas pesquisas en 2010 y 2023  

Italia sigue buscando la verdad sobre la muerte del escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini, pues casi nadie se cree la versión oficial de su asesinato, hace ahora 51 años, la madrugada del 2 de noviembre de 1975 en un descampado de Ostia, en el litoral de Roma. La propia sentencia que condenó al joven de 17 años que confesó el homicidio, Pino Pelosi, ya mostró sus dudas de que actuara solo y luego se han sucedido numerosas hipótesis e intentos de reabrir el caso. Los últimos han sido del abogado romano Stefano Maccioni, que desde hace años investiga el crimen, ha publicado libros con sus hallazgos y ya logró que la Fiscalía reabriera el caso en 2010 y 2023, aunque luego se volvió a cerrar en ambas ocasiones sin llegar a nada concluyente. Ahora lo ha vuelto a intentar, con una denuncia presentada hace un año, y la Fiscalía de Roma ha accedido a reabrirlo.

Esta vez Maccioni ha aportado un testimonio desconocido hasta ahora, que según medios italianos sería un miembro jubilado de las fuerzas del orden y tendría información inédita sobre la primera investigación que se hizo. Lo cierto es que la instrucción y el juicio se ventilaron rápido: a los seis meses Pelosi ya fue condenado a nueve años y siete meses de cárcel. Aunque el juez indicó claramente que se debía seguir investigando: “El tribunal considera que de los autos emerge de modo imponente la prueba de que aquella noche Pelosi no estaba solo”.

El acusado murió en 2017 a los 59 años y se llevó el secreto a la tumba. Al salir de la cárcel escribió libros y dio entrevistas dando versiones contradictorias. En varias ocasiones dijo que en realidad fue obra de tres o cuatro personas que aparecieron en el lugar y luego le amenazaron si hablaba.

Pelosi fue detenido a unos pocos kilómetros de distancia mientras conducía el coche del artista en dirección prohibida. Su versión en el juicio fue que se negó a proseguir una relación sexual, Pasolini se puso agresivo y él le derribó golpeándole con una tabla. Pelosi entonces se asustó, se subió al coche del escritor para huir y al irse le pasó por encima sin querer. Toda la escena quedaría reducida a un encuentro sexual y a una pelea que acabó mal. Pero lo cierto es que el contexto de aquellos años ofrece ángulos más complejos.

El abogado, que en el pasado representó a uno de los primos de Pasolini, Guido Mazzon, ahora actúa en nombre del Colegio de Periodistas de la región de Lazio, el director de cine David Grieco y el escritor Giovanni Giovannetti. En la nueva instancia de reapertura del caso maneja varias pistas investigativas. Por un lado, indica que han surgido nuevos datos de grabaciones de la televisión pública RAI de aquellos días y que “una lectura exhaustiva de la información recopilada hasta el momento conduce a una única conclusión: Pelosi no estaba solo la noche del asesinato, por lo que es fundamental determinar con quién estaba aquella noche”.

Maccioni, como ya ha ido señalando en los últimos años, pone el foco en lo que estaba haciendo Pasolini en los meses previos a su muerte: la película Salò, estrenada póstuma, y el libro Petróleo, que dejó inacabado y que fue publicado años después. También alude a artículos publicados en los días posteriores al crimen que aportan indicios.

La tesis que relaciona el crimen con las actividades de Pasolini ya es conocida y apunta a oscuras tramas de los años de plomo italianos y a la llamada estrategia de la tensión con grupos violentos neofascistas. Petróleo abordaba tramas políticas y mafiosas sobre el ENI, el coloso de hidrocarburos italiano, y la sospechosa muerte en accidente aéreo de su presidente Enrico Mattei en 1962, otro misterio italiano. Además Pasolini fue uno de los primeros en denunciar en sus artículos en el Corriere della Sera las conexiones del poder con operaciones de desestabilización de servicios secretos. Una de las hipótesis es que Pelosi fue usado como anzuelo para que acabara en el Idroscalo de Ostia, un lugar apartado donde iba a veces con sus parejas ocasionales, para tenderle una emboscada.

En cuanto a la pista de su última película se basa en el robo de algunos rollos del filme en Cinecittà y la posibilidad de que Pasolini fuera a Ostia a una misteriosa cita para recuperarlas. Sobre todo porque salió a la luz que en aquel robo de celuloide participaron miembros de la banda de la Magliana, grupo criminal romano que en esos años estaba relacionado con las operaciones más sucias de los servicios secretos. Nadie ha creído nunca que Pelosi actuara solo, pero luego no se ha podido ir más allá. La gran reportera Oriana Fallaci ya escribió un artículo a los pocos días del crimen con testimonios que apuntaban a la presencia de otras personas.

La primera investigación que propició el abogado Stefano Maccioni se basó en el ADN de tres individuos, hallado en la ropa de Pasolini, que no pudieron ser identificados. se confrontaron los datos con 30 personas que habían aparecido en las pesquisas, pero todas las pruebas fueron negativas. Es decir, sí había alguien más en el lugar del asesinato, pero no se sabe quiénes eran. “Como ha quedado en evidencia ya desde hace casi 18 años, la verdad judicial que que atribuía la responsabilidad exclusiva a Pelosi ha sido barrida en los últimos años, por las pruebas científicas que pedimos”, ha explicado Maccioni.

“No niego mi emoción por la decisión de la fiscalía de Roma, esperemos que consiga encontrar las respuestas que desde hace demasiados años estamos buscando. Invitamos a todas las personas que hasta ahora han preferido callar sobre lo que saben, a salir a la luz y hablar”, ha declarado el letrado.

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